Caracas

Fotografía: PROVEA Vía Twitter

domingo, 27 de julio de 2008

GUERRA DE BURBUJAS

La convocatoria era para las 3:33pm y mucho antes de las 3:00pm, empezaron a llegar. La puntualidad -esa dama olvidada en Caracas- también acudió a la cita.
El escenario: la plaza de los Museos: espacio vacío abrazado por El Museo de Ciencias Naturales y la Galería de Arte Nacional, dos edificaciones hermosísimas creadas por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en los años ’30. A esta plaza –que ha visto mejores y peores épocas- la he llamado cariñosamente “El monumento al desagüe”: El sitio donde convergen todas sus líneas es una enorme tanquilla, de donde ayer, brotaban temerosos chorritos de agua clara.
El telón de fondo: el cielo caraqueño, que rodeado del verde de los árboles del Parque Los Caobos, se nos mostraba más azul que nunca. Y eso es mucho decir; en una ciudad que ha dejado de ver al cielo.

Los directores de escena: un grupo de entusiastas habitantes de Caracas que responden al nombre de SER URBANO y que se han dado a la sencilla tarea de convocar a todo el que quiera disfrutar de los espacios públicos de nuestra ciudad. Porque las ciudades son para eso, para vivirlas y disfrutarlas. Aunque a nosotros, casi se nos esté olvidando. Los actores: Mujeres y hombres; niñas y niños empuñando pistolas que disparan pompas de jabón; alambres retorcidos que al soplarlos descargan una lluvia de burbujas de colores; potes de agua, glicerina y jabón líquido. La brisa y el entusiasmo hicieron el resto. Caracas no es sólo tráfico, basura y abuso de parte de ciudadanos cansados. Caracas también es plaza, sol, calle y un clima ideal, que por cotidiano, no apreciamos ni disfrutamos; encerrados como estamos tras las vitrinas de los centros comerciales.

Las palabras seden espacio a las imágenes de ayer, sábado en la tarde. Que hablen.

jueves, 24 de julio de 2008

La tectónica en la obra de CARLOS RAÚL VILLANUEVA

Nancy Dembo firmando en el CAV un ejemplar de su libro TECTÓNICA EN LA OBRA DE CARLOS RAÚL VILLANUEVA (fotografía Arq. Odoardo Rodríguez.
-¿Los planos de estructura? ¡Qué raro! Siempre vienen buscando los planos de arquitectura.

Esas fueron las primeras palabras que oyó la ingeniera Nancy Dembo cuando hace algunos años se dirigió al archivo de la UCV a investigar sobre la obra de nuestro querido arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Y no es para menos. Todos sabemos que mucho se ha escrito, fotografiado y analizado sobre la hermosa obra que nos legó el maestro Villanueva pero casi siempre han sido arquitectos, restauradores, urbanistas y críticos quienes nos han aproximado a ella.

Pero Nancy Dembo -formada como ingeniera- goza de una sensibilidad especial que la llevó a indagar sobre las soluciones estructurales y el manejo de materiales generadores de la poética constructiva que caracteriza la obra de Villanueva.


El libro se divide en tres grandes períodos: Los años ´30: en que se destacan el uso del ladrillo y el concreto de baja resistencia y durante los cuales, Villanueva erigió obras tales como: la Maestranza de Maracay, el Hotel Jardín y el Museo de Bellas Artes. Los años ´50: máximo esplendor de la obra del maestro con la Ciudad Universitaria como obra cumbre de la arquitectura moderna. Y los años ´70, durante los cuales se llevó a cabo la ampliación del Museo de Bellas Artes.

Nancy Dembo en un admirable trabajo de investigación, nos descubre qué hay detrás de cada una de esas obras en términos sencillos; con reveladoras imágenes que dan cuenta de la incesante búsqueda del arquitecto de marras y de su afán por rodearse de ingenieros creativos que emprendían retos estructurales inéditos a fin de lograr los mejores resultados plásticos.

A cuatro manos, Villanueva y sus colaboradores diseñaron sistemas constructivos; explotaron las bondades del concreto armado convirtiéndolo en plastilina para crear sensaciones espaciales únicas con estructuras de indudable solvencia técnica.

A su prosa diáfana se une un hermoso conjunto de imágenes que enaltece la calidad de la mano de obra en cada uno de esos momentos históricos y rinde merecido homenaje a las horas de arduo diseño estructural y trabajo en equipo donde cada ladrillo y cada cabilla tienen mucho que decir.

Fotografías cortesía del Colegio de Arquitectos de Venezuela
Edición:Facultad de Arquitectura y Urbanismo FAU/UCV

Año: 2006
24/07/2008
Donde adquirirlo
Coordinación de ExtensiónPlanta BajaFAU-UCVTelf: 605-1990 / 605-2004Ciudad Universitaria
Librerías Tecniciencias

La estatua de Cristóbal Colón en Plaza Venezuela


Buen momento éste en que el presidente hace un alto en su viaje de compras de armas -y se detiene unas horas en España- para recordar que la estatua de Cristóbal Colón fue derribada el 12 de octubre 2004. Allí están sus restos para ayudar a nuestra débil memoria.
Llamada "Monumento a Colón en el Golfo Triste" y realizada por Rafael de la Cova en 1904, este monumento que pertenece al patrimonio escultórico de nuestra ciudad luce un ropaje indeseable cuatro años después de que fuera víctima de acciones vandálicas por grupos que se autodenominan "defensores del movimiento de resitencia indígena".
Si estos grupos tenían o no razón para alzar su voz en contra de quien llegara a nustras costas en 1498, no debieron hacer sus reclamos sobre una obra que es de todos los caraqueños. Ni mucho menos, escribir sus consignas en el odioso idioma de los conquistadores, sino más bien en alguna de las múltiples lenguas de nuestra etnias indígenas que no han visto mejorar sus condiciones de vida tras acciones de este tenor.

domingo, 13 de julio de 2008

EN LA CIMA DE CARACAS

Bajo la enorme bóveda interna donde juegan el cinético blanco y negro y la externa, donde brillan rutilantes estrellas sobre fondo negro se celebró -por cuarto año consecutivo- el día del arquitecto en Venezuela. Gracias a la iniciativa llevada a cabo por el equipo de la Revista entre rayas, más de mil profesionales de la arquitectura coincidieron en esa cita que en tan poco tiempo se ha convertido en emblemática. Un imperdible para los profesionales del espacio y la imaginación.

No es para menos. El Hotel Humboldt, magnífica edificación surgida de la mente del arquitecto Tomás José Sanabria en los modernos años ’50, corona El Ávila, cerro generoso que todo lo tiñe de verde y que siempre acompaña cualquier referencia a nuestra ciudad. Por momentos, dejamos que nuestras vidas pendan de un hilo y vemos como poco a poco Caracas se aleja, titilando. La gran alfombra salpicada de millones de lucecitas que arropa valles y colinas crece cada año. Al paso de los minutos una ecuación inversa empieza a resolverse: mientras más nos alejamos menos se oye el ruido de cornetas; disminuye el humo de miles de carros que se calientan en autopistas saturadas; la brisa pierde varios grados de calor y nuestros pulmones agradecen ese regalo de humedad y frescura que súbitamente les brindamos. No importa cuantas veces subamos a El Ávila, siempre es un deleite para los sentidos.

El conjunto de edificaciones que conforma el Hotel Humboldt es como el buen vino, mejora con los años. Lo comprobamos una vez más después de subir por la caminería de piedra y arribar al hall: sus generosos espacios revestidos de nobles materiales nos reciben con los brazos abiertos. Desde allí, los patrocinantes que han apoyado este evento año tras año empiezan a consentirnos. Arriba nos esperan los amigos que fueron compañeros de trasnocho y que habiendo tomado caminos diferentes reencontramos para compartir anécdotas y proyectos. La convocatoria se va enriqueciendo con caras nuevas y a la oferta de novedosos materiales se suman las últimas tendencias en tecnología al servicio de la arquitectura y el diseño que los diversos patrocinantes ponen a nuestra disposición .

Después de varias horas de intercambio de ideas, música y abrazos empieza el descenso. Los últimos en bajar son los arquitectos Jesús Yépez y Aída Limardo a quienes agradecemos esta oportunidad anual de compartir entre colegas.

Abajo sigue nuestra ciudad a la espera de nosotros, los profesionales que más podemos hacer por ella. ¡Y cuánto nos necesita!

miércoles, 2 de julio de 2008

CIUDAD DESEADA


Relojes de uno en uno

lágrimas de delineador

lloro

Cosas que sin rumbo flotan

cornetas

aves

Para ti, ciudad deseada.


Alejandra Blanco Vidal (12 años)

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