Caracas

Caracas vista desde Los Samanes.

domingo, 22 de agosto de 2010

TERMINA

El próximo fin de semana -sábado 28 y domingo 29 a las seis de la tarde- los cinco jóvenes actores del Teatro de la uva volverán a demostrar que en Caracas sí se está haciendo buen teatro. Será, como hoy, en la librería Kalathos de Los Galpones de Los Chorros. Es una adaptación del texto original del mexicano Sergio J. Monreal que narra a través de cinco actores en escena y una voz en off igual número de crímenes. Lo notable -además de las buenas actuaciones y la excelente ambientación- es el empleo desaforado del idioma ya que el autor se propuso ¡y cómo lo logró! construir las escenas con palabras que comenzaran siempre por una misma letra. Todo un reto que me hizo, una vez más, agradecer el hecho de hablar español, o castellano, como le dicen los españoles.

Así que ya saben, otro imperdible para disfrutar sábado y domingo en la tarde. Al finalizar brindarán con licor de uva...

EL EDIFICIO CANAIMA

Entre los edificios más bellos de Caracas está el Canaima. Su riquísima fachada regala a la avenida Francisco de Miranda, muy cerca de Chacaito, un espléndido juego de volúmenes, materiales y colores. Otra obra de Francisco Bárcenas, mejor conocido como El Especialista, mismo autor de los edificios Universe y Humboldt ambos en las inmediaciones de la Plaza Altamira.

La baranda que ilustra este post fue retratada por Odoardo Rodríguez mientras el insistente sol caraqueño imprimía su sombra en el granito.

domingo, 8 de agosto de 2010

PARKOUR EN CARACAS

El Metro es una cantera de cuentos. Profundo y lleno de anécdotas, de carotas, de empujones. Cuando iba entrando a la estación Miranda –en el trayecto de ida casi me perdí buscando la estación “Parque del Este”– escuché algo así como: Mosca, si te tiras así te vas a partir la cara. Pero el tono no llevaba ira, al contrario. Diría que mostraba más bien una cómplice advertencia. Entonces los vi. Ocupaban el pequeño espacio entre la ancha acera del edificio Parque Cristal y las escaleras que bajan al subterráneo.

Eran seis chamos, entre 11 y 17 años. Creo. Mientras la gente caminaba apurada para alcanzar las escaleras mecánicas -¡Aleluya! éstas si funcionan- ellos corrían y sin frenar se precipitaban muro arriba. La meta era alcanzar la plaza del edificio que diseñara el arquitecto Jimmy Alcock. La altura que los separa de la plaza son tres metros de concreto con una verticalidad angulosa. Esa condición es, precisamente, la que les permite hacer allí Parkour o free running, como se conoce mundialmente a estas nuevas disciplinas deportivas orientadas a desplazarse con libertad, haciendo uso de la flexibilidad de cuerpo y mente.

No sabía Raymond Belle (ex-soldado vietnamita, y miembro del cuerpo de bomberos francés) que dos décadas después de la creación de este movimiento deportivo tendría en Caracas a Mijael, Pablo, Deiby, Brando, Gianpaul y Eguard como fieles defensores de su movimiento. Me acerqué a Mijael y le pregunté si podía tomarles algunas fotos para mi blog. Me dijo encogiendo los hombros ¿Y por qué no nos tomas un video?

Así que me instalé a verlos saltar, escalar el muro y hasta apurar unos saltos mortales que quedaron congelados en mi cámara, aunque no sé qué pasó con los videos…Vi pasar dos policías de Chacao por la avenida y les pregunté a los chamos si los botarían de allí y les impedirían seguir con sus juegos extremos. Un no rotundo seguido de: “este es un lugar público y estamos haciendo deporte” fue su respuesta segura. Me dijo que también lo hacen en algunas zonas del Parque del Este. Bajé sonriente las escaleras con seis nuevos nombres apuntados en mi libreta de anotaciones y varias maromas en la memoria de mi cámara.

Cuando en la estación Chacao se alzó una tsunami de gente que arrasó con los que ocupábamos el atestado vagón y algún desesperado empezó a tocar insistentemente la alarma de emergencia, yo no sabía qué pasaba. Estaba distraida pensando en que nuestro agobiado Metro, sin proponerselo, nos regaló un espacio donde drenar adrenalina. Al abrirse las puertas en Chacaíto vi a un hombre correr y saltar esquivando todo a su paso. Su mano empuñaba una cartera que no era la suya sino de quien llevaba rato tocando insistentemente la alarma. En El Metro de Caracas los chamos se divierten haciendo running. Los choros también.

domingo, 1 de agosto de 2010

RELANZAMIENTO DE LA REVISTA DEL CAV

Unos medios se cierran y otros se abren. Tras largos 14 años de ausencia la revista del Colegio de Arquitectos de Venezuela retoma su espacio y se dispone a ser el medio de expresión, pensamiento y reflexión de todos los arquitectos de Venezuela.

Con un contenido variado y una sobria propuesta de impecable factura gráfica ofrece artículos desde la perspectiva de los arquitectos, como el escrito por el profesor Domingo Acosta sobre la verdadera Arquitectura sustentable; un recuento entrañable de 10 momentos inolvidables de la arquitectura en Venezuela y el mundo que hace Hannia Gómez, experta en memoria urbana; una entrevista acuciosa al colectivo marabino Nómadas que revela el profesionalismo de la joven periodista Orlanis Barreto y la pluma experta de Rafael Osío Cabices, quien habla de una ciudad paralizada en plena dinámica del siglo XXI. También podemos leer allí acerca de un recorrido por San Bernardino desde la óptica del arq. Antonio Maione, la entrevista a la Directora del Jardín Botánico, Fina Weitz y hasta una sección de humor de la pluma de Odoardo Rodríguez, todo bajo la dirección de la arq. María Gabriela Bermúdez y un equipo de fotógrafos, periodistas y diseñadores de primer orden.

Está disponible en la sede del Colegio de Arquitectos de Venezuela: C.C. Casa Mall, nivel S2. Los Naranjos de El Cafetal, en la librería Kalathos de Los galpones de Los Chorros, en la librería Alejandria del Paseo Las Mercedes.

* * *

Aprovechando una de las ventajas de los blogs que es la edición permanente, agrego a este post unas líneas que escribió el profesor Marco Negrón en www.analitica.com y que me llenan de orgullo por formar parte de este proyecto editorial.

CAV 55

Marcos Negron
Domingo, 12 de septiembre de 2010

Hay resurrecciones que son casi una Epifanía. Así nos parece que ocurre con la publicación del número 55 de la revista del Colegio de Arquitectos de Venezuela, que retoma la calle luego de una ausencia de catorce años. El hecho reviste aún más importancia si se tiene en consideración cuán adversos son los tiempos para empresas tan alejadas del populismo rampante o de la prédica del odio como instrumento de cambio, lamentables señas de identidad de estos años venezolanos en los que vuelve a resonar la frase de aquel militar franquista durante la Guerra Civil española: “Cuando oigo la palabra cultura, saco la pistola”.

Ciertamente, esa ausencia fue suplida durante un importante período por una excelente página web, que sin duda continuará. Pero, aunque puede ser un prejuicio de quien vivió el triunfo de las nuevas tecnologías de la información en edad madura, la materialidad de la publicación en papel produce sensaciones insustituibles sobre todo en la pesada atmósfera de estos años de plomo y mediocridad.

Hay que destacar cómo, sin estar dedicada específicamente al urbanismo, el tema de la ciudad atraviesa su contenido de punta a punta, tanto en los artículos que tratan explícitamente el tema como en aquellos referidos concretamente a obras arquitectónicas particulares, pero que, en los tiempos que corren, parecieran no poder evadir la referencia expresa al contradictorio contexto en que se insertan. Nos inclinamos a pensar que aquí se refleja un cambio importante en la profesión, donde va quedando atrás aquel arquitecto narcisista, para el que la obra de arquitectura estaba tan por encima de todo que podía permitirse (al menos así lo creía) hacer caso omiso de lo que la rodeaba, tal vez pensando que la simple inserción de un elemento virtuoso bastaba para activar la regeneración de un tejido esclerosado.

Desde ese punto de vista, la revista analiza tres proyectos interesantes: la plaza de Los Palos Grandes, el conjunto del Millennium Mall-Plaza Miranda y los proyectos hoteleros de la Zona Rental de la UCV: aunque en el caso venezolano seguimos viviendo en ciudades que, prácticamente sin excepción, han sido incapaces de definir hasta ahora su rumbo, los dos primeros proyectos se inscriben en un contexto de estrecha cooperación con las autoridades municipales, mientras que el último lo hace en una macromanzana de diez hectáreas regida por un Plan Maestro de desarrollo urbano. Son paliativos a la ausencia del proyecto de ciudad, pero sin duda ofrecen parámetros útiles para intervenciones de microcirugía urbana con impactos locales indiscutiblemente beneficiosos, tal como lo demuestran los dos proyectos ya ejecutados.

Sólo queda desear larga vida a esta audaz empresa, en la certeza de que irá elevando progresivamente su calidad para contribuir al debate. Un debate crucial y urgente, cuando nuestras ciudades están demandando profundos procesos de reordenamiento y reconstrucción.

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