jueves, 28 de marzo de 2013

Urbanimia

Caracas habla. Cuenta historias. Acumula anécdotas. Llora en silencio su abandono. Pero sobre todo, Caracas recuerda. Por esas razones nació Urbanimia. 



Urbanimia son dos tías consentidoras. Dos ucevistas que se encontraron para unir dos saberes y un mismo corazón: CARACAS. No fueron vanos los años de Stefany y Adriana en la UUUCV.  Bajo las nubes de Calder, estas estudiantes de Arte se convirtieron en licenciadas en promoción cultural y hoy, vuelcan sus conocimientos con generosidad, para difundir pequeñas historias de nuestra querida ciudad. Así, unieron dos vocablos -Urbe y nimia- para contar anécdotas y pequeñas historias de grandes personajes en esta urbe custodiada por El Ávila. Poco más de un año de trabajo y ya tienen varios recorridos que cosen esquinas; emparentan nombres con calles y afinan el ojo para descubrir detalles que la prisa y la cotidianidad cubren de indiferencia.  

Stefany y Adriana son una dupla que grita nuestro mestizaje. Esa mezcla amorosa de etnias -propias e importadas- que nos hace únicos. Stefany es alta y café con leche. Sus enormes ojos son más expresivos tras la gruesa montura que los ayuda a definir contornos citadinos. Adriana está llena de pecas y de mohínes caraqueños. No confundir su tamañito con falta de temple para impedir que un traspiés saque del redil la ruta segura que se han trazado.

De los tres recorridos que ya tiene Urbanimia comencé por el bulevar de Sabana Grande. El punto de encuentro, un hito: la torre La Previsora. Nos encontramos al pie de esta "pirámide", que lleva tantos años dándonos la hora, gracias a un reloj pionero que podemos ver aun si nos encontramos a más de 1 Km.de distancia. La reja, coloreada por Cruz-Diez, nos abrió las puertas a este paseo por la columna peatonal de Caracas. Cuentos van y vienen. Es imposible mantener un línea narrativa apegada a Cronos. Así es Caracas. Palimsesto urbano donde se yuxtaponen épocas, esplendores y ruinas. ¡Qué importa! 

Al inicio conocimos el por qué de su nombre: Sabana Grande. Uno de los pocos territorios de este valle que no está surcado de ríos y quebradas. Luego vinieron los usos; zona de recreo para estudiantes; bohemia de escritores; peña de políticos "cabeza caliente"; carnavales, reinas; poetas, pintores y muchos cafés.  ¿Quién no recuerda aquella esquina con aroma a chocolate y nombre de hotel francés, la Savoy? Solo los menores de 30 años, pero, seguramente, sí han escuchado hablar de aquella tienda -delirio de mi niñez- donde el chocolate tomaba forma de trenes, de aviones y salía en pequeños recortes envueltos en papel blanco para darle aroma de cacao a los alrededores.
 Las chicas de Urbanimia nos recordaron el protagonismo del cine en los años '40. Y cómo el RadioCity estrenaba películas mientras las asistentes lucían sus mejores galas. Anécdotas de fuentes de soda y zapaterías italianas. Nostalgias borradas por el tiempo y alegría de disfrutar -otra vez- del bulevar como espacio de los peatones, luego que durante años fuera ocupado por tarantines y buhoneros. Hay una herida, cierto, pero va sanando; aunque el espíritu que hoy transita por el bulevar no sea la bohemia. 

Nos detuvimos en el Callejón de la puñalada a ver los artesanos. ¿Alguien sabe que en realidad este sitio de tascas y rastas se llama Callejón La Asunción? Curioseamos en la Pulpería del libro y celebramos que PDVSA La Estancia distinga lugares míticos con placas alusivas a sus personajes. También nos asomamos a uno de sus 16 pasajes; ese noble recurso arquitectónico que conecta el bulevar con la Av. Francisco Solano atravesando edificios. Herencia de nuestros inmigrantes italianos de la década de los '50.

Más de dos horas de recuerdos y caminata nos enseñaron muchas cosas y sembraron la semilla de la curiosidad. El cierre, al pie del edificio Toki Eder, ya en Chacaito, deja un sabor agridulce. La destrucción es producto del vandalismo y la insaciable sed inmobiliaria sobre un edificio insignia; la mejor muestra de nuestra Arquitectura neovasca pero también lo que logró el activismo ciudadano: evitar la demolición de este ícono, al menos hasta que la alcaldía de Chacao entienda que este es el mejor lugar para albergar una institución cultural.

Mientras eso ocurre entra aquí y entérate de cuándo y dónde serán los próximos recorridos de Urbanimia. No perderás nada y Caracas ganará otra tía o tío deseoso de consentirla. ¡Le hace falta!

viernes, 15 de marzo de 2013

MISIÓN BROCHA GORDA II

Dos y sigo. Ya son dos post ácidos porque Caracas lo pide a gritos. Si no fuera suficiente la desidia y el abandono al que está sometida nuestra ciudad hay que calarse las pésimas prácticas de quienes gobiernan.  

¿Quién le ha dicho a los que "se ocupan" del mantenimiento de nuestra ciudad que para que todo se vea limpio y reluciente hay que pintarlo de amarillo? 

Por norma el uso del amarillo tráfico está restringido a destacar zonas según indica el manual MVDUCT, pero en Caracas ha invadido aceras y brocales. Tampoco se salvan defensas y vallas de resguardo en calles y avenidas. 

La brocha omnipresente pasa por encima del aluminio y del concreto. Dos materiales nobles cuyo acabado final no requiere pintura. Lo que necesitan es limpieza. Ya hablamos aquí del abuso de este color que "uniforma" nuestras vías de comunicación cobrando un protagonismo absurdo; pero insistimos y nos preguntamos ¿qué negocio hay detrás de tantos galones de pintura mientras falta limpieza, iluminación, orden, reposición de piezas rotas y faltantes?

El amarillo tráfico invade aceras, circunda redomas, trepa defensas y tiñe con su oleoso y chillón tono hasta el gamelote. Para colmo hasta lo "adornan" con cadenitas. Y este mal es común denominador de todos los municipios caraqueños. 

Brocha gorda mata alcalde.

¿Cómo es posible abstraerse de esta afrenta visual que todo lo invade? El uso abusivo de este color, que como dijimos busca llamar la atención en determinadas zonas y usos, distorciona nuestro paisaje y pone el acento en bordes construidos cuyo único fin es delimitar zonas. ¿Por qué le temen a la sinceridad del concreto, a la placidez del aluminio?

En lugar de sustituir las defensas faltantes, los brocales destrozados y las aceras heridas, les pasan por encima con la brocha empatucada de aceite rancio. Kilómetros y kilómetros de amarillo tráfico ensuciando el  paisaje de la Cota mil, de la autopista Francisco Fajardo, de las calles de Baruta, de El Hatillo, de Sucre y del municipio Libertador. 
 

No sigo porque las imágenes que tomé para este post son más elocuentes que mis palabras.





La dirección  MVDUCT fue suministrada por la ing° Celia Herrera, Directora de la Escuela de ingeniería civil de la UCV, investigadora y experta en las áreas de transporte y vialidad.


No ensucies que no hay quien limpie

De todos los males que aquejan a Caracas -y que suelo dejar en segundo plano para destacar sus mútiples bondades- el peor es la basura

No se trata de evadir la importancia de la inseguridad y las terribles cifras que nos deja cada semana. Tampoco de hacerse la vista gorda en relación al tráfico nuestro de cada día. Mucho menos ignorar la falta de vivienda o el abandono de nuestra infraestructura. Ni hablar de la no aplicación de planes urbanos o de la total descordinación entre las 5 alcaldías que conforman nuestra ciudad. No. Cuando digo que la basura es el peor de los problemes caraqueños, lo digo porque de todos los males mencionados anteriormente, y de la larga lista que harán los lectores, éste sí es un problema susceptible de mejorar con la ayuda de los ciudadanos. Y eso no es poca cosa.

Los ciudadanos de a pie no hacemos urbanismo pero sufrimos las consecuencias que nos ha dejado la desasistida autoconstrucción. Tampoco podemos coordinar acciones intermunicipales; mucho menos planes de seguridad -aunque pongamos nuestra cuota de sacrificio saliendo menos y regresando más temprano- con lo cual, no solucionamos el problema, solo nos exponemos menos. Pero en el caso de la basura -de cómo toma aceras, trepa escaleras, obstruye alcantarillas y se convierte en montaña- somos responsables. 

Cada vez que vamos al automercado vemos sin inmutarnos cómo se malgastan  bolsas de basura. Dejamos que empaquen dos o tres productos en cada bolsa y ¡hasta las ponen dobles! Si llevas tu bolsa reusada te miran raro. Consumimos líquidos en botellas desechables y hace años se extinguieron los envases retornables. Todo va a parar a la basura. No hay ninguna acción por parte del Estado en educar a la población sobre las 3 reglas básicas para la disminución de desechos sólidos: REDUCIR, REUSAR Y RECICLAR. Botamos todo. Las empresas de comida rápida despachan toneladas de basura diaria sin pestañar. ¿Por qué? Porque no pagan multas, ni impuestos sobre este particular. Por que no hay una normativa. El dispendio es la ley. 

En Chacao, el único municipio donde se han implementado algunas políticas en este sentido, tampoco las calles están limpias. Los depósitos son insuficientes y, ya lo sabemos, toda la basura va a parar a la Bonanza, el único relleno sanitario que tenemos y ya no da más. El plan Chacao limpio es loable pero insuficiente. Como insuficientes serán todos los pipotes si no se enseña a REDUCIR, REUSAR Y RECICLAR.

No podemos dejar solos a las organizaciones no gubernamentales como Ecoclick y Caracas Sana que hacen enormes esfuerzos por enseñarnos qué hacer con la basura. 

Ya es hora de que entendamos que sí podemos mejorar uno de los males de Caracas.

domingo, 10 de marzo de 2013

Desde el Mirador de la Cota mil

La Cota mil serpentea al ras de El Ávila desde La Urbina hasta San Bernardino. Desde allí -atrapada en una cola o rodando libre- disfruto la vista Norte-Sur de Caracas, mientras la recorro de este a oeste o viceversa.

Proyectada en 1951 y, a pesar del beneficio que traería a nuestra ciudad su culminación -está previsto que llegue hasta Catia y de allí conectar con la autopista Caracas- La Güaira-, sigue inconclusa. Aquí les dejo un artículo que cuenta su historia y otro donde reseñan que ya se iniciaron los trabajos de ampliación.

Pero de lo que quiero hablarles es del mirador. Ubicado al norte del tramo comprendido entre Altamira y La Florida. Los caraqueños, además de disfrutar el cierre de la avenida todos los domingos para caminar, correr, andar en bici o en patineta, también pueden merendar en las pequeñas terrazas y hacer yoga, bailoterapia y otras actividades deportivas y recreativas cualquier día de la semana en estas áreas rescatadas.

No es muy grande pero todo espacio público se agradece y mucho más, sí desde allí tocamos a nuestro amado cerro. El Ávila. Esa montaña arraigada en el imaginario de los caraqueños y de todo aquel que llegue a nuestra ciudad y sienta su presencia, enorme, mansa y verde. Cualquier época es buena. Así es de generosa esta ciudad que cambia de color y de calor todos los días de todos los años.

Además de la vista y del canto de los pájaros puedes sentir el sonido profundo y duradero de una pequeña réplica de La campana de la amistad que el gobierno de Corea nos regaló en el Bicentenario de la Independencia.

Así que acércate. Hay estacionamiento, sombra y una docena de pipotes para desechar -clasificados- los desechos sólidos.

domingo, 3 de marzo de 2013

Parque Boyacá

                                          Fotografías: LUS POLITO

 Desde hace casi dos años Caracas cuenta con otro parque. Se trata del Parque Boyacá. Un área verde, con abundante vegetación boscosa, diseñada por el arquitecto Carlos Agell y el paisajista Pietro Vallone


Aunque el área total apenas supera los 5.000 m2 el diseño contempla una pequeña plaza de acceso -donde están dispuestos varios recolectores de desechos sólidos del programa Chacao limpio- y una sinuosa caminería para disfrutar de la colorida vegetación, rica en flores y arbustos, con abundante sombra de algunas especies más altas. 

Tiene varios kioscos para piñatas y dos pequeñas zonas para juegos infantiles. Es un parque ideal para celebrar fiestas infantiles porque además suma dos paredes-pizarra para dibujar y un anfiteatro al aire libre, desarrollado gracias a la diferencia de nivel entre la avenida Boyacá y la Mohedano, donde discurre.
Pronto contará con cafetería y sanitarios. Un pedacito de paz, escondido pero cerca de todo. La alcaldía podría promover allí diversas actividades recreativas, lúdicas y educativas para los pequeños habitantes de las zonas cercanas. También los colectivos la Rana encantada y Plastilinarte tienen mucho que aportar a este nuevo recinto verde.

Aquí hace falta un rayado


Fotografía: OSWER DÍAZ MÍRELES

Mis amigos de Ser Urbano, Una sampablera por Caracas, Caracas a pie y Taller de bicicletas se dieron a la tarea de hacer un rayado en una zona muy transitada por peatones -que aunque parezca mentira- no tenía rayado peatonal. Se trata de la conexión entre la estación del Metro y el Parque del Este. 

Así que armados de reglas, brochas, esténciles y pintura dejaron su huella blanca sobre el negro asfalto. No pretenden asumir tareas que le corresponden a la alcaldía o al Ministerio de transporte y vialidad pero, en vista que ninguna de esas instituciones públicas se hizo eco de la urgente necesidad de este paso donde circulan a diario centenares de personas -muchos de ellos niños- fueron estos caraqueños de oficio, los que le regalaron una colorida solución a este pedazo de nuestra ciudad.

Aquí les dejo la reseña del diario El Universal, para más detalles.

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