domingo, 25 de agosto de 2013

Por CARACAS, para bien o para mal

Hace casi dos años, Nelson De Freitas -politólogo egresado de la UCV- tuvo un sueño; realizar encuentros donde filósofos, poetas, arquitectos, urbanistas y colegas estudiosos de la política, se reunieran para conversar sobre Caracas. 

Lo sabemos, nuestra ciudad capital es figura y fondo de todo tipo de sentimientos encontrados. Impaciencia ante las horas perdidas en medio del caos vial; maravilla al admirar el paisaje natural que nos rodea -del que es figura protagónica El Ávila, nuestro cerro guardian; impotencia cuando nosotros o nuestros amigos somos víctimas de la delincuencia; tristeza cuando nos enfrentamos a la pobreza; rabia cuando no podemos caminar por las desvencijadas aceras y un sin fin de razones que nos unen y separan de Caracas quedaron plasmadas en clave de crónica, poema y sesudos ensayos. Una muestra variopinta y multicolor porque así somos de Catia a Petare. 

El próximo sábado, rondando las 11 de la mañana -ojo, los caraqueños somos muy impuntuales- será bautizado el libro coral que da vida sobre el papel a todos estos textos paridos a orillas de El Guaire y escuchados a lo largo del año 2011. La palabra de Tulio Hernández -sociólogo y enamorado de Caracas- será la guinda de este multisápido regalo póstumo dedicado a William Niño Araque, quien diera su vida y obra por y para Caracas.

Estoy muy agradecida a Una Sampablera por Caracas de la publicación de mi crónica Tranquila, Caracas.

Los esperamos en la Librería Kalathos, de Los Galpones de Los Chorros para dar fe de cuánto amor sentimos por Caracas.

ELEVADOS: Un problema por arriba, por debajo y a los lados

Ni siquiera los afectos al gobierno dan por buena la construcción de tres nuevos elevados en Caracas. Esto nos da una pauta de cuán malos son. 

Sabido está que vivimos tiempos polarizados.

Decía que leo en un diario oficialista un artículo puro y duro sobre esa aberración urbana, ese engendro vial llamado "elevado" que en los años '70 se presentó como "una solución por arriba a un problema por debajo". Pero a pesar de sonar tan bien -slogan al fin- nos hizo mucho daño. Lo peor es que lo sigue haciendo porque casi 40 años después no solucionan nada sino empeoran todo. Y ahora el gobierno anuncia que pariremos tres. En lugar de desmontar los que existen nos harán tres más. 

A quien no le guste el caldo denle tres tazas. 

Sobran las razones para rechazarlos. Las han expuesto los vecinos de la zona; el alcalde de uno de los municipios afectados; urbanistas, arquitectos, periodistas de ciudad y activistas urbanos. A nadie escuchan.

Vamos por partes.

La primera razón es que cualquier solución en vialidad, léase Sistema circulatorio de una ciudad, debe tomarse en conjunto, o sea, en el todo. Nunca más merecida aquella máxima de que "el todo es más que la suma de las partes" pero mientras sigan pensando y actuando como si Caracas no fuera un todo -coordinado, conectado, armónico- sino la suma de 5 municipios que no se ven ni se hablan aunque se toquen por todos lados, seguiremos como vamos: de mal en peor.

La segunda es tan obvia que espanta. No hay un solo elevado en Caracas que pueda presumir de "fluido". Los carros pasan por arriba y también por debajo ignorando al peatón, al ciclista, a todo aquel que quiere moverse pues. Bajo su sombra se esconden delincuentes, se acumula la basura y no crece la hierba.

Son estructuras de herrajes grotescos y vocación provisional que nacieron mal y envejecen peor. Errores urbanos que cortan las visuales y ensucian el paisaje. Es inaudito. Mientras en otras ciudades se esmeran en generar espacios amables para el peatón aquí osan revivir estos dinosaurios ferrosos. Para más INRI los pintan de amarillo, como si el uso de este color aligerara su presencia pesada y ruinosa, la hiciera más leve, más "elevada", menos agresiva. De esta fiebre amarilla ya hablamos aquí pero no nos cansamos de denunciarla.

Y me pregunto ¿qué hemos hecho los caraqueños para merecer tanta saña.


Fotografías del reportaje de Últimas Noticias: Los elevados de Caracas parecen ranchos viales.

domingo, 4 de agosto de 2013

Entrada peatonal para el CCCT

Nunca es tarde cuando la dicha es buena

Uso este manido refrán para celebrar el acceso peatonal que está estrenando el Centro Ciudad Comercial Tamanaco, mejor conocido como el CCCT. 

Se necesitaron casi 40 años para emprender una tarea que algunos considerábamos indispensable. Pero en Caracas las urgencias peatonales son válidas para unos pocos, entre los que me cuento. La mayoría es feliz sobre cuatro ruedas, aunque éstas se muevan poco por el tráfico en el que sobre-vivimos.

En descargo de los arquitectos de este gran proyecto -con nombre de cacique y forma de pirámide invertida- vale decir que en los años '70 Caracas se ufanaba de seguir siendo la ciudad vehicular que empezó a ser en los '50. El CCCT se diseñó como un centro comercial extraurbano insertado en plena ciudad. El lote donde se ubica está contenido por la autopista del este y el Ciempies, lo cual enfatiza  su vocación vehicular. De hecho, al CCCT solo se podía llegar en carro o a través de una pasarela de concreto que vuela sobre la autopista. Poco después de su inauguración la necesidad de quienes entraban y salían a pié o en transporte público ingenió un acceso pequeño y marginal hacia Chuao, a la vera del Cubo Negro y demás edificios de oficinas de esa zona empresarial de nuestra capital. 

Afortunadamente, esta entrada ha sido rediseñada por el arquitecto Alejandro Borges, quien es también el autor de los nuevos pavimentos en los pasillos internos. Este gesto hacia los miles de ciudadanos que hacen vida y trabajo en el que algún día ostentara el título del "más grande centro comercial de Caracas", se complementa con un mural de bloque calado que matiza el impacto de entrar por un estacionamiento y permite el acceso mediante amplias escaleras y una rampa para discapacitados en granito multicolor.

Celebramos su apertura a la calle y esperamos que sirva de ejemplo a su vecino el Cubo Negro. En este caso los accesos peatonales -que los tiene, y de mucha calidad- no son un problema de diseño sino de gestión. Valga esta foto para ilustrar que hay un estacionamiento de motos donde debería haber espacio para los peatones.

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