domingo, 24 de agosto de 2014

Parque del Este, el consentido de Caracas




El lugar más fotografiado de Caracas durante este mes está ubicado en el Parque del Este. No insistan; no lo llamaré “Parque Generalísimo Francisco de Miranda”. El parque Miranda –o lo que queda de él– está ubicado justo al frente; en los pocos espacios que deja libre la cementera instalada allí, contra viento y vecinos, hace ya más de cuatro años. 

Hablo del lugar de Caracas más difundido por las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram. Se trata del Patio de la cortina de agua, el Patio rojo y el Patio de los azulejos. Conjunto escultórico paisajístico que forma parte del gran proyecto del arquitecto brasileño Roberto Burle Marx (1909-1994), junto a sus colegas venezolanos, Fernando Tábora y John Stoddart. Según una nota de Jorge Hernández, en el diario El Universal, estos patios se construyeron durante los años 1963 y 1964 y fueron inaugurados el 16 de diciembre de 1964. No en 2014. Nadie se llame a engaño.


Esta noticia nos alegra mucho a los que vemos cómo nuestra ciudad y la gran mayoría de sus espacios públicos, están abandonados o muy mal mantenidos. Por eso me sumo a la celebración de ver restauradas estas obras, con algunas salvedades que a continuación enumero.

Lo primero que recalco es que este conjunto paisajístico forma parte del proyecto integral diseñado por Burle Marx y los colaboradores antes mencionados. Lamentablemente, la proliferación de avisos de PDVSA La Estancia lleva a pensar que son ellos los autores. Abruma ver en el sitio gran cantidad de propaganda del ente gubernamental que tal y como reza su página web: “…se ha empeñado en devolver el esplendor y la grandeza al patrimonio artístico y urbano, de excepcional valor para la nación y que ha sufrido los embates del tiempo o del olvido.” Dice devolver esplendor, no crear ni recrear una obra concluida hace 50 años. Por ello creo necesario subrayar la autoría del proyecto y obra Parque del Este.

Por otro lado, a pesar de la belleza rescatada por años de abandono hay detalles inexplicables, difíciles de obviar. En el Patio de los azulejos quedaron varias tuberías a la vista que desmerecen una obra de esta categoría. Aunque estos detalles pasen desapercibidos por el público general, los profesionales responsables de la restauración están obligados a resolverlos con esmero. Me pregunto cómo es posible que con la tecnología de hoy no se haya logrado una mejor solución a este tema.

El Patio de los muros rojos ya había sido modificado hace cuatro años cuando, en lugar del mosaico vitrificado de sus orígenes, fue cubierto con pintura texturizada. Esta decisión no sé si obedece a falta de presupuesto o de producto. Ninguna de las dos es convincente. Kilómetros de mosaico vitrificado fueron usados para componer el mural de Mateo Manaure en la avenida Libertador; obra ejecutada también por PDVSA La Estancia, hace apenas dos años. En cuanto al presupuesto no hay información en la web. En fin, tarea pendiente restaurar el Patio de los muros rojos de acuerdo al proyecto original.

Por supuesto no podemos cerrar esta nota sin recordar que el Parque del Este es una obra integral, que forma parte del patrimonio paisajístico de la humanidad y como tal debe ser tratada. Es indispensable poner atención sobre todas sus instalaciones; caminerías; recintos para los animales y desmontar la tristemente célebre réplica del Leander –totalmente ajena al parque– y por supuesto, desalojar de inmediato la cementera ilegalmente instalada en la cara norte de este espacio público preferido de los caraqueños.

Mientras tanto, apreciemos la belleza límpida de esta obra maestra del paisajismo universal, construida en tiempos en que Caracas era referencia continental de Arquitectura moderna y no la urbe oscura y sucia que ahora tenemos.

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