sábado, 10 de mayo de 2008

8 DESEOS


Gracias a la generosidad de mi amigo Víctor, caí en una cadena; no de favores, sino de deseos, que no es poca cosa.

Consiste en desnudar el alma de los encadenados -ya de por si desnuda en esta Red- y soltar así no más, al viento y a colores, 8 cosas que desearía hacer antes de morir.
Y como dijo Karina: “porque después, ni modo”.

Así que aquí van LAS MÍAS, sin anestesia.

- Caminar de este a oeste por Caracas con mi hija, mis sobrinos y mi prima Blanca. Ella irá un poquito más rápido que nosotros porque no tendrá que empujar su silla de ruedas. Ellos sin miedo, sin basura, sin más razón para detenerse que un semáforo o acaso, esquivar un apamate en flor, de esos que a veces nos cortan el camino por la acera.

Cruzar las islas griegas con soltura aunque de su idioma sólo sepa pronunciar gimnasio, alfa y omega.

Cenar a dos carrillos con Sabina especialmente cuando agarre su guitarra y lance tres improperios al mesero porque no le trajo a tiempo el cenicero. Mientras Bosé le recuerda que hace rato, dejó de fumar y puso su garganta en reposo.

Caminar por Estambul oliendo a canela, azafrán y sándalo con Orhan Pamuk.

Comerme -otra vez, muy bien acompañada- una deliciosa pasta en Siena en un balconcito de esos que vuelan sobre Piazza del Campo, a la luz de las velas mientras un cello entona melancólicas melodías.

Aplaudir en el desfile de modas de la primera colección de mi diseñadora en ciernes.

Asistir a una velada donde lean sus propios textos Arturo Pérez-Reverte, Eugenio Montejo, Juan José Millás y Federico Andahazi.

Tener un nieto o dos y que me vuelvan loca. Aquí a mi lado y no en USA.aguante.

domingo, 4 de mayo de 2008

CARACAS

Por SONIA DELGADO (Paraguay)

No fui para allá por ella. Creo que fui muy sincera -al mismo tiempo que imprudente- diciéndoselo; ella y yo nos conocíamos poco aún para semejante confesión.

Me recibió con tanto movimiento que parecía burlarse de que llevara cerca de una hora esperando parada que llegaran por mí. ¡¡Taxi a Caracas!! ¡¡Taxi a Caracas señorita!! Si quiere, sin compromiso alguno, llama desde mi celular a quién tenga que buscarla, señorita.

Me dio la bienvenida con la rara, pero irrechazable oferta de un taxista de aeropuerto de pagarme los dólares con el doble de bolívares que oficialmente daban por ellos.

Me hablaba en un acentico y en venezolano muchas, muchas palabras que no entendí. Presumió de sus 6 millones de habitantes que es la cantidad de gente que hay en todo el Paraguay.

¿De Paraguay? ¿En serio? ¿Y qué dicen de Chávez por allá?

¿De Paraguay? Aahh, José Luís Chilavert!!!


Me dio buenísima comida, variada además. Pero me dio días de lluvia y frio cuando me prometió sol. Tal vez se sintió ofendida cuando pregunté cual era el nombre de un arroyo que no era arroyo sino río, El Guaire. Tal vez se sintió ofendida de que no me esforzara por aprendérmela. ¿Por aquí se llega para allá, entiendes? Nunca lo recordaba. Era un hormiguero para mí.

Si me lee señora, le juro la fotografías de los por “por ahora…”, de su barrio 23 de enero, de su basura, de sus edificios, de sus pordioseros, de su trafico infernal, de su gente, de su guardián El Ávila, de sus parques, de sus niños disfrazados en carnaval, de su cielo gris y de su cielo azul, indistintamente, todas ellas eran para mí, para que sirvieran de soporte a mi memoria de usted. Soy periodista, pero estaba de vacaciones, le aseguro que no iba a publicarlas.

Tal vez, ella no lo entendió así, pues dos días antes de dejarla, a las 9 y media de la mañana caminando por la avenida Bolívar un jovencito me arrebató la evidencia, digo la cámara fotográfica. Tuve la fortuna de que pasara por allí en motocicleta un funcionario de la Alcaldía de Caracas que con un arma detuvo al muchachito y le quitó la cámara y llamó a la policía.

¡¿Cómo se te ocurre asaltar a una extranjera?!

Me siento profundamente avergonzado señorita

Tenía la cámara de vuelta conmigo, pero cometí el error de ser responsable y realizar la denuncia: la cámara quedó retenida en la policía como prueba del delito. Tal vez ella temió perder cuando al volver y compararla con Asunción (la capital de mi país) concluyera quién de las dos era más burocrática, quien castigaba mejor la responsabilidad ciudadana.

Hoy a casi tres meses de ella ya en Asunción, otra vez con mi vida real, viendo a Caracas por las noticias que hablan de la violencia, la inseguridad, el apagón y Chávez, puedo decir que estuve allí y que a pesar de todo tuve ganas de quedarme porque vi algo más que lo que las noticias pueden decir.

No fui para allá por ella, pero creo que tanto ella como yo nos debemos una segunda oportunidad.

Texto y fotografías: SONIA DELGADO


martes, 29 de abril de 2008

¿Quién apagó la luz?

Mientras subía las escaleras que conducen del sótano 2 al nivel Libertador del Multicentro Empresarial del Este pensaba que sólo, en las últimas tres semanas, había oído dos calificativos preocupantes para nuestra ciudad.


El primero fue “Ciudad Infernal”. Absolutamente inaceptable –al menos para mí–. Especialmente porque salió de boca de un reconocido poeta venezolano al finalizar una hermosa velada de lectura de poesía en el Centro Cultural Chacao. Vaya forma que encontró el poeta para agradecerle a la nutrida concurrencia que venció el tráfico y la lluvia tras culminar sus horas laborales con esa relajante actividad.

Malagradecidos que son algunos.


El segundo adjetivo fue “frágil”. En este caso, auténtica mezcla de impotencia y amor desesperanzado en los labios de la sensible poeta y escritora Edda Armas, vísperas de bautizar el segundo libro que recoge los relatos de 15 narradores urbanos editado por La Fundación para la Cultura Urbana.


En esas estaba…cartera y lap top al hombro, con un pié en el pasillo y otro en el ascensor que me subiría al piso 18, cuando de repente, se apagó la luz. La verdad es que por estos lares no estamos acostumbrados a eso, o no estábamos. Cuando se va la luz es por pocos minutos, a veces segundos. Así que tanteando el camino mientras mis ojos se acostumbraban a la oscuridad me acomodé en una silla de la pastelería y me senté a esperar…

Junto a los minutos se amontonaban las conjeturas. Los celulares no respondían órdenes; ni mensajes ni llamadas. Los vigilantes corrían nerviosos tras la liberación de los que se habían quedado atrapados en los ascensores. Algunas lámparas parpadeaban con flojera como para hacernos creer que ya todo había pasado, pero la luz no se animaba a brillar. Después de tomarme un refrescante papelón con limón, que fue lo único que pudieron venderme sin la ayuda de una máquina eléctrica y tras advertir que pagaría con el monto exacto, salí a la calle a ver qué pasaba.

Caos total. Las bocas del Metro de Chacao escupían miles de almas que al quedarse sin esa vital forma de transporte, colmaron las calles ante las insuficientes aceras. Bajo los semáforos inservibles algunos fiscales de transito agitaban brazos y pitos al viento en la búsqueda de un orden imposible. Escuché algunas cosas muy divertidas: –¡es un sabotaje! Gritaba uno que a la vez insistía con su celular. ¡Claro! –Ese es Bush que no tiene más nada que hacer y bajó la cuchilla de la luz, –Le espetó una señora con risa socarrona...Dicen que se fue en todo el país... Que están empezando a saquear algunos negocios en Chacaito…

Di media vuelta y alumbrándome con la pantalla del teléfono bajé los dos sótanos oscuros que me separaban de mi carro; de mi radio alimentado por una batería; de mis luces de carretera. La gente que hacía cola para pagar el estacionamiento no estaba menos crispada. Me costó más de media hora alcanzar la taquilla y otra media hora la calle.

La avenida Francisco de Miranda era un gran estacionamiento donde se agolpaban carros, autobuses, motos y gente. Mucha gente, que salía a borbotones de todas partes. La penumbra también arropaba las noticias. Apagón generalizado. Más de 10 estados de todo el país sin luz.

Caracas, ciudad frágil. ¿Cuándo te darán las vitaminas para que sigas creciendo fuerte, robusta, saludable?

sábado, 26 de abril de 2008

El Arte también viene en spray

Bravo. Sucedió lo que tanto anhelaba. Mi post anterior “El vandalismo también viene en spray” generó una enriquecedora discusión que espero continúe. Precisamente por ello publico una foto que me envió EC y que nos muestra cómo el spray puede ser una técnica para crear obras hermosas. Arte urbano. Claro, cuando el lienzo es cedido generosamente por quienes viven detrás de la fachada intervenida.

Aquí va la foto, generoso aporte de quien alzó su voz en defensa de esta forma de arte urbano, y un link de la noticia que dio cuenta -en junio de 2006- que el Arte, también viene en spray. Gracias EC.

Como dato importante para la ubicación del GRAFFITTI de marras indico su ubicación:
Av. Libertador, fachada este (ciega) contigua al Mc' Donald de Chacao.

http://economia.eluniversal.com/2006/06/18/ccs_art_18443M.shtml


El arq. Carlos Zerpa Abzueta también hizo su aporte a esta conversación vía blog, así que aquí publico dos de las imágenes que me envió para difundir la obra del artista nacido en NY Eric Grohe quien armado de algo mas que varias latas de spray convierte muros y paredes en gigantescos murales. Aquí los dejo. Saquen ustedes sus conclusiones.

domingo, 20 de abril de 2008

EL VANDALISMO TAMBIÉN VIENE EN SPRAY

"Escribe que algo queda" era la conseja de un notable escritor de nuestros medios impresos. Ahora la consigna es: RAYA QUE ALGO QUEDA.

De la larga lista de afrentas a nuestra ciudad ahora tenemos otra que se ve por todas partes: el GAFITI. No, no me comí la R, tampoco la doble "f" ni la doble "t"; pero es que el que sufrimos ahora además de abusivo es tan simple, tan vacío de todo contenido e imagen que ni siquiera se merece el término con el que se conoce a las pintas callejeras, esas que en algún momento derrocharon color, creatividad, ingenio y realzaron muros baldíos y paredes huérfanas de acabados y colores.

No, este Gafiti no teme a las alturas ni sufre de vértigo. No respeta espacio público ni privado. No exige pureza al contacto con la pared, es más, mientras más rayada esté, mejor. Total, la meta es imponerse. Hablar más alto; gritar. La última raya es la que vamos a ver, la que se impone. Debe alcanzar protagonismo a costa de lo que sea. Le encantan las vallas publicitarias y las señales de tránsito. Ni hablar de los avisos de señalización, son tan apetecibles, ¡con los pocos que tiene nuestra ciudad!

El lienzo importa menos. Sirve un muro de ladrillo, mejor otro de mármol, o aquel de piedra y cemento martillado donde es muy difícil de quitar. Tampoco cuenta el tamaño, vale todo. Desde una puerta, una caseta telefónica hasta un poste de luz. Solo rayas. De todos colores, aunque no digan nada.


Y nadie dice nada. Las Alcaldías de Chacao y Baruta han organizado encuentros para canalizarlos en determinadas áreas y en otras, han emprendido concursos entre artistas plásticos para vestir con honores muros emblemáticos, como el que acompaña la autopista de Prados del Este realizado por Patricia Van Dalen o el más reciente en el distribuidor de Altamira. De resto, mutismo total.

Urge agua y jabón para lavarle la cara a nuestra ciudad y alguna medida para impedir que desocupados del este y el oeste se entretengan ensuciando nuestra ciudad.





sábado, 12 de abril de 2008

CIRCO SIN PAN NI CARPA

Múltiples son las caras del trabajo a la intemperie. Un montículo de concreto "pensado" para que algún fiscal dirija el tránsito a pitazo limpio, se convierte en plataforma de sencillas maromas. Basta un ula-ula, un poco de equilibrio y la necesidad de llevar a casa unas monedas para cambiar por pan. La generosidad y la paciencia de los transeuntes dura lo mismo que la luz roja.

Otras veces, a falta de trapecio buenas son guayas. Abajo no hay red. Mucho menos aplausos. Sólo la acera pura y dura por donde corren peatones que no alzan la vista en dirección a las estrellas, ni a las relucientes fachadas.

Fotografías: Arq. ODOARDO RODRÍGUEZ

domingo, 6 de abril de 2008

Así son ellos

Fotografía de referencia: www.flickr.com/photos/vpzone/130451879/

Hace pocos días me crucé en el paso cebra –como diría Willie Chirinos, cantando a Sabina – con un periodista al que leo con deleite: me gusta como escribe y como luce. El caso es que el hombre en cuestión llevaba colgado de su brazo a una mujer. ¿Novia?, ¿Amiga?, ¿Pareja?, ¿Peor es nada? -perdón, los hombres no tienen Peor es nada- ¿Esposa?, ¿Amante?, ¿Es complicado? –como llaman en el Facebook a esas relaciones difíciles de etiquetar – en fin, la lista es más larga que el tiempo en que cruzamos nuestras miradas: lo que duró el semáforo en clave de peatón. O sea, muy poco aquí en Caracas, donde los carros se abalanzan sobre el rayado a la espera del ansiado verde de la partidaaaaaa!! Pero esos segundos fueron suficientes para darme cuenta de que el escribidor de marras lo que quería era soltar ese brazo femenino que lo etiquetaba. Deshacer el nudo que en fracciones de píxel lo acercaba peligrosamente a su alta resolución de hombre ocupado.

Mi reacción fue de doble sorpresa: cruzarme con él sin el papel y la tinta de por medio y, constatar una vez más, que el espermatozoide es la más exitosa de las células. Doblega afectos. No distingue intelecto. No importa si su portador es noble profesor; sagaz analista político, acucioso científico; jugador de béisbol o guachimán de obra en construcción. A los primeros se le van los ojos a pesar de sus esfuerzos por disimular sus extravíos. Los últimos disparan sus piropos como quien lanza una bola criolla buscando el mingo.

Justamente, un par de cuadras antes de cruzarme con el periodista ya un obrero me había regalado un: “¡Cooooooño señora! que me recordó una anécdota de mi mamá cuando – calculo – tenía la edad que yo tengo ahora. Llegó contándome que le habían echado un piropo de dual significación: – ¡Qué vieja tan elegante! –le espetó el tipo. Con la gracia que la caracterizaba me dijo que no sabía si alegrarse por lo de “elegante” o molestarse por lo de “vieja”, con lo ofensivo que puede ser ese calificativo por estas latitudes jóvenes.

En fin, que he descubierto la pólvora. Los ojos y la lengua masculinos cuando de mujeres se trata, son irremediablemente comandados por la fuerza viva de la letra más erecta del alfabeto. La letra “Y”.

Así que si eres hombre no te inquietes, ni te sientas culpable – ¿hay hombres que se sienten culpables? – cuando tus ojos abandonen sus órbitas tras un par de poderosas razones o de una abultada retaguardia. Si eres mujer no los culpes. No se gobiernan, son esclavos de una sola letra que no en balde también se le conoce como “conjunción copulativa”.

VIÑA DEL MAR

VIÑA DEL MAR

Cuando vi saltar las olas sobre la balaustrada del malecón bañando el asfalto  pensé: El Pacífico como que no lo es tanto. Tiene su car...