martes, 24 de mayo de 2022

Domingo

Cuando ella subió a la micro estaba llena. 

Por eso titubeó antes de darle al chofer el durazno que había llevado para el almuerzo. 

Él lo tomó sorprendido, le agradeció con un gesto casi imperceptible y se lo llevó a la boca de inmediato.

Fueron varias semanas de horarios y rutas cambiadas. Quién sabe cuántas barricadas sorteó, cuántas lacrimógenas enrarecieron su aire, pero le puso empeño a seguir transportando gente. 

Hoy de nuevo es lunes, sin embargo, el primer mordisco le supo a domingo, su día de descanso.


(Cuento escrito para el concurso Santiago en 100 palabras del año 2019).

Buenos Aires ¿post? Covid

De los viajes borraría los aeropuertos, las colas infinitas, las planillas que el Covid ha estirado, como si la distancia entre las personas implicara -también- una distancia con las letras y el papel.

Aunque esa debe ser la penitencia actual por "vivir otras vidas, probar otros nombres", porque viajar es habitar el espacio de otros, ser otro mientras sigues siendo tú y eso es más difícil en pandemia. 

De vuelta en Santiago de Chile -mi casa desde hace cinco años- y cumplida la mortificación del PCR, me dispongo a compartir esta crónica de Baires.

De Buenos Aires decir que está hermosa y limpia y llena de edificios de otras épocas que parecen de esta por lo cuidados y pulcros. Pocas rayas o casi ninguna sobre la piel de la ciudad, que es la arquitectura. 

Lo disfruto y lo valoro.

Viendo las paredes porteñas libres de insultos, gritos, huellas de humo y fuego recuerdo con tristeza las del centro de Santiago tan maltratadas aún hoy, a dos años y medio del llamado estallido social. Pero esa es otra historia… No me iré por las ramas de la capital chilena, porque vine a hablar de la ciudad que Gustavo Cerati apellidó de la furia y cuyo mote adoptó mi natal Caracas con resignación.

Sigo.

El verde pues en su apogeo de verano. Canta el follaje con el rumor de un coro que las hojas entonan cuando las mece la brisa porteña. 

El Río de la Plata se siente más en la piel que en los ojos, habituados están sus moradores a darle la espalda, aunque Puerto Madero tenga 30 años creciendo y abrazándolo desde su revitalización. Para fortuna de propios y extraños siguen en aumento las terrazas, bares y restaurantes a pie del río, se alzan rascacielos en búsqueda de nuevos récords, donde Calatrava -enfant terrible de la arquitectura del espectáculo- legó un puente con nombre de mujer y alma de amor eterno, adonde han ido a parar los cultores de cintas y candados.

Al otro lado del río no hay semáforo que te deje cruzar, 

de una vereda a otra, sin perder el aliento. Libertador o 9 

de julio te verán correr, mientras miras su perfil urbano, 

pleno de cúpulas y cópulas entre edificios de diversos 

estilos a escala monumental. 

Es verano, el virus y las vacaciones han vaciado las calles, pero siguen plenos sus cafés. ¿Habrá otra ciudad con tantos cafés per cápita? Todos parecen detenidos en el tiempo. ¿Qué tiempo?, me pregunto; ¿el esplendor decimonónico o el glamour de los años veinte? 

¡Da igual! 

En todo caso los porteños tienen un catálogo infinito de lugares para reunirse, conversar y contarse milongas mientras transan cafés y milanesas a un ritmo bárbaro.

Los autobuses cruzan esquinas a precios bajísimos de alta eficiencia y, cada vez que me subo a uno de ellos, pienso que estoy en un Mambo taxi talla XL. No escatiman los choferes en acompañar su travesía urbana con luces coloridas, iluminando el interior donde se agolpan pasajeros tras mascarillas, porque seguimos en la pandemia eterna, aunque la “nueva normalidad” me haya permitido cruzar la cordillera. 

Pero en la calle los "barbijos" van de pulseras, coderas y collares. Dejó de ser obligatorio en Baires tapar nariz y boca mientras transitas vereda y calzada. Eso sí, vuelve a ocultar tu sonrisa cuando traspases el umbral de locales y transporte público.

Esta puede ser una postal porteña de la era ¿post? Covid.

Mientras, en cada esquina huele a pan, a medialuna saliendo humeante del horno junto a facturas, alfajores, vigilantes y un sin fin de productos de nombres divertidos y alma de cereal dulce. Si cada ciudad tiene un olor el de Baires es trigo caliente que te lleva prendido por la nariz, como en aquellas comiquitas donde el aroma era una espiral sinuosa arrastrando a todos tras el origen.

Lo amargo es la pobreza de tantas manos extendidas, los negocios cerrados; vil ecuación de pandemia + devaluación + inflación de fines de 2021 y comienzos del 2022.

"Corrientes tres cuatro ocho

segundo piso ascensor

No hay porteros ni vecinos

adentro coctel y amor..."

Y todo a media luz... A media luz los versos, las calles, los teatros y las tiendas... Porque el Covid ha hecho estragos que ni el tango más desgarrado pudiera. 

Aturde el silencio vespertino de turistas y mercaderes. No ha vuelto el tintineo nocturno de bares y milongas tras casi dos años de mascarillas. Aunque perdura la arquitectura de marquesinas, grandes letreros y pocas luces que -ojalá- pronto vuelvan a encenderse, porque el cine se mudó a Netflix, sin ticket, pochoclos, cotufas ni besos furtivos y el teatro se congeló desde el último ¡Bravo!

¿Quién sube el telón de una pantalla, aplaude en pijamas y vitorea cuando se enciende la luz de la nevera?

Pero si Corrientes y Florida no tienen el barullo de otros tiempos, por fortuna en las librerías persiste el aroma inconfundible del papel y el leve murmullo de las voces. 

Llegando al Ateneo Grand Splendid las loas se acentúan porque, de teatro de voces, pasó a escenario de letras; que alza el telón a lectores, periodistas, escritores y poetas. Un gran teatro sí, pero en el escenario en vez de tramoya hay un café. Es decir, se funden dos caricias olfativas mientras los ojos se van tras las portadas.

Es fácil imaginar que en aquellas butacas están Borges y Caparrós. Más allá Cortázar y Bergareche. No importa que varios años los separen.

Además, puedes alzar la vista y detenerte en la cúpula pintada por Nazareno Orlandi, con la que homenajeó el fin de la Primera Guerra Mundial, ahora que estamos ad portas de la Tercera.

¿Era el Covid una guerra o esta es otra?

No se salvan la literatura ni la crónica del bicho este que no nos abandona, sino que cambia de nombre con frecuencia. No alcanza el alfabeto griego para citar sus consecuencias. Varios libros hablan del tema. La peste del nuevo milenio contagió a la literatura, no solo a las noticias.

Volver a Baires incluye, necesariamente, un boleto a esta platea para ojearla desde distintos puntos. Todos con excelente visual y apuntando directo a quien tenga corazón de papel.

Hubo un día de tregua en el intenso verano porteño, una persistente llovizna refrescó el ambiente que me acompañó a Recoleta. La blanca fachada de Nuestra Señora del Pilar se confunde con el cielo, creando un cuadro blanco sobre blanco. Erigida a finales del siglo XVIII tiene hoy a sus fieles de rodillas recortados sobre un fondo de azulejos. Afuera las flores dicen que la lluvia amaina. Pero heme aquí, oliendo la humedad de una garúa… Yo que nací en una ciudad de chaparrones ahora vivo en Santiago, donde la lluvia escasea. 

Y la extraño. 

Nos visita, si acaso, dos o tres veces al año. Así que aspiro. Abro el pecho y las fosas libres a la conocida humedad que alguna vez viví en mi trópico.

“Toca con los ojos y mira con las manos” era la consigna de mi mamá cuando salíamos de tiendas. Sigue siendo así en lugares como el tradicional Mercado de San Telmo porque si no, sus reliquias analógicas estarían aboyadas.

Entre tanta mercadería añeja saltan a mi vista unos teléfonos. De esos con corazón perforado en un gran círculo. No me hizo falta tocarlos para admirar su colorido, pero mentiría si te digo que no me quedé con las ganas de girar aquella rueda cuyo sonido evocó momentos de mi infancia.

Cuánto han cambiado las telecomunicaciones desde que Don Bell nos regaló el asombro de escucharnos a través del hilo telefónico. Ahora el hilo es una red infinita que nos imanta, hasta volvernos adictos, sea en Twitter, Instagram o Facebook.

En San Telmo no hay distancia social. La gente se tropieza en angostos pasillos donde un mal paso puede desencadenar un aluvión de objetos. Hay fotos en blanco y negro, cristales para ver la vida de otros tonos, discos de vinilo y posters del morocho que cantaba hasta que un avión se lo llevó al cielo de donde vino, dejando a sus fans viudas de un marido al que nunca tocaron.

El sound track de San Telmo es vario pinto. La música de los locales se confunde con el tintineo de copas y cubiertos. Desde la calle se cuela un estruendo de juglares urbanos, más las risas de quienes los celebran. Una gota resbala desde mi cuello al íntimo espacio entre mis pechos, mientras, apuro una cerveza. No hay mejor conjuro para este calor de alta sensación térmica.

Caminar es un ejercicio que encuentra en Palermo un territorio inagotable de belleza. Solo hay que dejarse llevar y ejercer a plenitud el oficio de flanear, de salir sin rumbo alguno y abandonarse a lo imprevisto. A la vera hay un collar de esmeraldas compuesto por el Jardín botánico, el Ecoparque y el Jardín japonés. No hay conflicto al transitar entre las plazas Holanda, Alemania y Egipto. De pronto, surge entre el verde una nave que se posa junto el lago… Es el Planetario Galileo Galilei para recordarnos que la arquitectura moderna dejó aquí, hace más de 50 años, un espacio donde ver las estrellas sin despegarse del suelo.


Y hacia el río está La Boca, la boca que besa, que clama a sus ídolos en la Bombonera, donde gritan ¡gol! el año entero, desde sus casas coloridas de corazón hinchado y piel rugosa, como el balón que las gobierna. 

Buenos Aires ciudad de vinos y carne asada. Ciudad de la furia, de obelisco y Plaza de mayo, ciudad de bigote bicolor cantada, vitoreada y querida. Ciudad de pobres corazones que se han bancado esta y muchas crisis. ¿Vendrán otras?




martes, 5 de abril de 2022

Miami (originalmente publicado en 2007)

Mientras transitaba por una de las múltiples autopistas que cruzan Miami recordaba la lapidaria frase del Arq. catalán Oriol Bohigas la última vez que estuvo en Caracas: "Esta autopista hay que dinamitarla". A estas alturas nuestras autopistas -construidas entre los años `50 y `70- están desvencijadas. 

En Miami Bohigas se daría banquete dinamitando porque Miami toda es un gran entramado de largas y anchas avenidas con generosas autopistas, que apenas dejan espacio al peatón. 

El caso es que rodando por esa ciudad pensaba, que cada vez que me asomo por allí siempre hay una calle, un puente o un distribuidor vial en construcciòn. La fábrica de vialidades no para en aquel país donde millones de carros salen rodando de las empresas automotrices. Con varias visitas a Miami no termino de entender esta ciudad vial. 

Miami es la 4a. ciudad más poblada de los Estados Unidos (detrás de N.Y., Los Ángeles y Chicago). Paraíso alcanzable de cientos de miles de cubanos que arriesgan su vida y llegan en balsa; primera estación de muchos latinoamericanos que huyen de economías inestables y, de nosotros los venezolanos, mejor conocidos por aquellos lares como los balseros del aire por aquello de que llegamos huyendo pero en avión. 

En fin, aquí va una crónica más fotográfica que lírica sobre esta Babel de un solo idioma y mil acentos. Crisol donde se mezclan: esperanzas de una vida mejor; sueños de igualdad; 24 horas de compras a precios de eternas rebajas; rascacielos frente al mar; cruceros; puerto seguro de todo tipo de mercadería e invierno con sol y playa.

La zona que màs me gusta es South Beach. Célebre por sus hoteles estilo Art Deco y sus restaurantes de todo tipo con ventanales, sofás y mesas al borde de la calle para ver y dejarse ver. Sus edificios a pequeña escala mantienen ese aire esplendoroso entre moderno y futurista de esquinas redondeadas, cornisas para resaltar la volumetría, luces de neón y colores apastelados que le dan un aire fresco ideal para el turista desenfadado. 

A ratos, me parece que detrás de tanta perfección hay mucha escenografía y en eso, los gringos son especialistas. Pero hay que dejarse llevar por la suave brisa marina, muy fresca durante el invierno; el azul del cielo y las palmeras que parecen alcanzar los últimos pisos de los pequeños edificios.

Además de caminar para recorrer esta zona puedes hacer turismo sobre 2 ruedas no solo en bicicleta. El último invento se llama BIKE AND ROLL y consiste en una patineta de dos ruedas gruesas, un pequeño motor y hasta un bolso para guardar la cámara y el dinerito. ¡El uso del casco es obligatorio en un país donde llueven las demandas!

Fotografìa: Segundo Espinosa

La playa está sembrada de grandes hoteles y condominios con vista al mar y amplias piscinas. Aquí la arquitectura gana altura, pierde sabor local y tiene un poco de todo, pero el color se mantiene presente. Los límites entre lo público y lo privado se desdibujan: donde termina la verde grama de los espacios privados de los lujosos edificios empieza la arena blanca que es de todos.

A mí, acostumbrada al cálido Caribe, me parece muy gracioso caminar por la playa sintiendo la arena fría en los pies, ¡ni hablar del agua! Pero para la mayoría de los europeos, canadienses y americanos norteños que viene huyendo del frío, 18º son la gloria, así que esto no les impide tenderse bajo ese sol que por estas fechas no calienta el cuerpo pero mima el espíritu.

El otro plan es ir a caminar a Lincoln Road. Un boulevard glamoroso -aquí sí peatones y mascotas son los dueños absolutos del espacio- salpicado de tiendas de marcas reconocidas, cafecitos y terrazas donde comer y beber bien, conversar, e incluso visitar algunas de las galerías de arte contemporáneo que abundan en Miami.

Esta fotografía la tomé desde el interior del ART CENTER SOUTH MIAMI suerte de compendio de talleres de diferentes artistas que desarrollan su creatividad a la vista de todos. Técnicas, bocetos y obras están expuestos a todos los visitantes y desde sus amplios ventanales, se disfruta el constante ir y venir de las personas en el boulevard.


El plan "imperdible" de Miami -especialmente para los venezolanos y nuestras tarjetas CADIVI- son las compras. Para ilustrar a los que me leen en países donde las divisas circulan libremente, en Venezuela desde hace màs de cuatro años tenemos un control de cambio; es decir: el Estado decide, da permiso pues, de cuánto dinero podemos gastar fuera de nuestras fronteras. Como lo único barato que tenemos son la gasolina y estas divisas permitidas, cualquier cosa comprada fuera nos resulta irresistible. Además, como desde hace años somos asiduos visitantes de esta ciudad ubicada al sur del norte aceptan nuestras tarjetas tuteladas.Las zonas màs elegantes siguen siendo Coconot Grove y Coral Gables, plenas de verdaderas mansiones con jardines magníficos y un cierto aire entre "colonial" y "mediterráneo" no sé, la mayoría me parece muy ostentosa.

La inefable calle 8, emblema de la colonia cubana sigue allí, firme, plantada en edificaciones de escasos 1 o 2 pisos que ofrecen bares y restaurantes a propios y extraños. Aunque eso poco a poco está cambiando porque Miami solo puede crecer hacia arriba ya que sus límites terrestres fueron alcanzados, de modo que donde había dos o tres casas se están construyendo condominios que aumentan la densidad de esta zona, y ha ido encareciéndose porque no escapará al crecimiento de esta ciudad indetenible.

Así que el perfil de Miami va en ascenso y se ubica solo por debajo de los de Chicago y N.Y. Los mástiles de miles de embarcaciones compiten con torres esbeltas, transparentes, por donde entra sin obstáculos la brisa marina. Algunos, incluso parecen barcos anclados en este puerto.Miami es también tierra de "ricos y famosos". Al borde del mar se confunden los jardines de Gloria Estefan con los de Ricky Martin. Los yates de Enrique Iglesias con los de Jacky Chan. Pero la mayoría de las expresiones arquitectónicas son desacertadas. Durante un recorrido por estas islas no encontré ni una sola mansión que respondiera con su volumetría, materiales, y mucho menos cerramientos al clima benévolo que aquí se disfruta. Solo la presencia de las palmeras da cuenta de dónde estamos.

La mayoría de las casas buscan màs el efecto ¡OH, qué casa! que el disfrute del mar y el sol. Para muestra este "Partenón tropical". Enormes columnatas y ventanales cerrados que bajo el efecto del sol requieren de monstruosos equipos de aire acondicionado y cuyos dueños se ufanan tanto de su eficiencia, que algunos alaban incluso su capacidad de "refrescar" el exterior...
Por fortuna también hay buenos ejemplos de edificios con creativas propuestas de color y una definitiva vocación de aprovechamiento de las amplias visuales que ofrece esta ciudad plural. Cierro con dos imágenes que ilustran lo que en mi opinión merece un sonoro aplauso en Miami: su Metro. Imposibilitado de recorrer el subsuelo por el alto nivel freático de toda la zona urbana, este importante medio de transporte masivo serpentea la ciudad por lo alto. 

Sus vagones pequeños, cómodos y transparentes sobrevuelan calles y avenidas, rozan edificios, traspasan pórticos, como si de un tren de diversiones se tratara. Un mirador urbano, panorámico y móvil recorre la ciudad orgulloso de ser visto. ¿Quién dijo miedo? La tecnología todo lo puede. O casi todo.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Termas geométricas de Villarrica

Las Termas geométricas, obra del arquitecto Germán del Sol, son un regalo invaluable.

Un proyecto que logró habilitar las aguas termales de una quebrada casi inaccesible y ponerla -literalmente- a los pies de los dichosos visitantes.

💚 El recorrido se plantea como una cinta quebrada con la osadía del rojo en pleno bosque, pero sabemos por qué se les llama complementarios a colores que, como el verde y el rojo, se encuentran enfrentados en el círculo cromático.

La fuerza individual se potencia en compañía del otro.


Así, en medio del Parque Nacional Volcán Villarrica esplende está pasarela de madera, sin peldaños, que nos lleva a través de una sucesión de 18 termas naturales, talladas a lo largo de 450 metros.

🌡 La temperatura va desde los 36° a los 80° centígrados. Obviamente solo se puede acceder a los pozos cuidadosamente identificados con temperaturas aptas para nosotros, los simples mortales, y ahí nos dejemos caer entre el calor del agua y el vapor del ambiente.

🌿 La flora es exuberante. Nuestras manos [miren la foto 3] son enanas junto a las enormes hojas de nalcas.

Una experiencia para dejarse llevar con el agua cayendo en cascadas o vertida entre el circuito de las pozas. Y se agradece el silencio para adentrarse en una experiencia casi mística.

Con el mismo cuidado por el paisaje se sembraron quioscos para cambiarse, baños servidos con agua de manantial y un gran espacio donde reina el fuego para comer o tomar algo caliente.

Si van al sur, entre Coñaripe y Pucón, dense este regalo al cuerpo y al espíritu.

                                      ¡Un paraíso!

lunes, 21 de marzo de 2022

Yungay, barrio presidencial


En Chile no existe una residencia destinada al primer mandatario nacional. Cada presidente electo define, junto a su círculo más cercano de colaboradores, donde fijará su residencia. 

El recién juramentado presidente de Chile no tenía residencia en Santiago, ciudad sede del poder en un país fuertemente centralizado; por lo tanto, desde que ganó las elecciones se tejieron conjeturas acerca de cuál sería el barrio que escogería quien asumió la primera magistratura. 


Y el barrio elegido por diversas razones fue Yungay.

Por eso les traigo algunas imágenes y mis impresiones referidas a cómo esta decisión puede afectar a un sector tradicional con bellos espacios dedicados a la cultura tales como @museodelsonido @centro_nave  @casonacompania @museotaller entre otros.

El barrio Yungay también es reconocido por su variada oferta gastronómica donde destacan, no sólo por su comida sino por lo entretenido de su ambientación la @peluqueriafrancesa y el @restaurante_lagargola


En arquitectura religiosa hay varias edificaciones importantes pero es imperativo subrayar la Iglesia de San Saturnino, cuya reciente restauración dejó al descubierto el acertado manejo cromático de su interior, especialmente de su cielo y arcos neo góticos.

Seguramente, este hito marcará importantes cambios en este sector del poniente de Santiago, reconocido por su baja densidad y arquitectura ecléctica. 

Algunas de las mejoras que ojalá sucedan motivadas por este movimiento migratorio interno son: potenciar los comercios locales, llevar a concurso el rescate y revitalización de edificios patrimoniales abandonados y recuperar fachadas y veredas, entre otras iniciativas urbanas para incentivar a comerciantes y propietarios a invertir allí.

🔎 Un catastro del sector dará cuenta de sus debilidades, para atenderlas; ¡porque fortalezas tiene muchas!

martes, 15 de marzo de 2022

Dúo Pajarito

 El @duopajarito es un antídoto a la tristeza, un pasaje directo a la sonrisa, una inyección de alegría para el alma.


Estas dos chiquillas -acompañadas por un regio cuarteto de cuerdas y cajón- nos llevaron a las costas peruanas donde nacieron valses, polkas, golpes y tonderos.

Su signo es la alegría aunque hablen de despechos amorosos. Y, para mí, un vuelo directo a la infancia.

Dos voces afinadas en danza cadenciosa, Chile, Perú y el @museodelsonido abriendo patio y corazones.

Qué lindo ver el cariño y genuino entusiasmo que estas jóvenes vocalistas ponen en sus interpretaciones, dándole el merecido crédito a cada composición.

🎶 "Brindemos con chicha por esta cholita que vale un Perú".

miércoles, 9 de marzo de 2022

Ver y palpar

La obra de la artista visual chilena, Magdalena Vial, tiene varias dimensiones.

No me refiero a lo obvio: las texturas que generan sus manos al tallar la madera, sino a los diversos mundos que recrea.


En algunos casos su obra nos transporta a bosques encantados; cimas inalcanzables y luego nos entrega un ticket a una nave espacial, donde podemos percibir el relieve terrestre. 

Todo en el mismo espacio expositivo.

Esto sin perder la coherencia de su propuesta labrada -literalmente- a pulso con la sensibilidad de una artista genuina, porque Magdalena talla sobre madera sus mundos y luego vuelve a utilizar la obra como soporte de su obra en papel.


🔊 Hasta el domingo 13 de marzo hay tiempo de disfrutar en el Museo de Artes Visuales (MAVI) la exposición "Ver y palpar" de esta mujer que ha hecho de los tableros de madera soporte y objeto de su propuesta plástica.

Magdalena trabaja con una técnica que funde escultura, grabado y pintura generando un lenguaje de "capas" donde la madera -objeto de la talla- se convierte después en origen de la obra en papel. Allí quedan los trazos surgidos de frotar carboncillo calcando los relieves del tablero.


A veces las texturas adquieren formas orgánicas, otras, geométricas; pero siempre dan espacio para que el espectador "toque" con sus ojos lo que las manos fraguaron.

💙Su trabajo, además, adquiere otra dimensión entregándole a jóvenes invidentes la posibilidad de ver a través de sus dedos lo que la artista quiere expresar.

¡Bella muestra y, además tuvimos la suerte de ver a la artista contar su trabajo! [Foto 1]



¿La tecnología puede cambiar al mundo?



En el Espacio Suiza de la estación Ñuñoa, línea 6 del Metro de Santiago, hay una exposición que nos hace una pregunta capital: 

¿La tecnología puede salvar al mundo?

La respuesta es abierta y las propuestas que se exhiben dan cuenta de diversos proyectos en torno al cuidado del ambiente y la sustentabilidad, sin embargo, me hizo ruido -literalmente- porque todos los videos se escuchan simultáneamente. El resultado, al menos en mí, fue el aturdimiento.

Pregunto: ¿Si todos hablamos a la vez, como nos escuchamos?

martes, 8 de marzo de 2022

Valparaíso de mi, de tu, de su amor

 

No conozco a los protagonistas de la primera imagen, pero posaban como tantas parejas en Valpo.

Escenario de turistas enamorados del colorido, de los murales, de las terrazas alzadas sobre calles con vista al mar.

Y llegamos de la mejor manera: tomando el Metro en Viña y mirando el mar desde las ventanillas.

Pasar el Plan [el sector plano de Valpo] es un ejercicio de esperanza, porque está abandonado y sucio y muy, muy rayado; pero cuando empiezas a subir las cuestas, donde remonta esa ciudad auditorio, la vista es otra y el modo también: relajado, bohemio, eterno imán de románticos, artistas y comerciantes que siguen apostando a esta ciudad porteña.

Valparaíso sigue teniendo quien le cante, le escriba y lo cuente.

lunes, 7 de febrero de 2022

La ciudad, un museo a cielo abierto


Qué importante es hacer de la ciudad un espacio para el arte a cielo abierto.


Sacar las esculturas de los muros y ofrecerlas al que flanea.

No todo debe ser el "deber ser urbano". La acera ancha, el frente limpio y -ojalá- verde, la escala amable...

¡No!

También debe haber arte.

Que el ciudadano se tropiece con una obra de calidad, con una sorpresa antes del rojo de un semáforo.

Y le haga preguntarse: ¿Qué hace esto aquí?

martes, 4 de agosto de 2020

Ciudad delivery

No sabía si era sábado o junio.

Después de tres semanas, dos días y media hora salió a dar una vuelta por su barrio.

No se conformaba con el rayito de sol que se filtraba -a ratos- por el vidrio roto del living.

Quería caminar, recordar cómo se siente la brisa en la cara, aunque llevara enmascarada la sonrisa.

Era indispensable hablar con la mirada y contemplar la inutilidad de los semáforos ahora que no había nadie afuera.

¿Nadie?

Varias bicicletas con mochilas cruzaron la vereda.

Ciudad delivery, ¿no era ese el nombre de una novela distópica?

jueves, 16 de julio de 2020

FOTOLIBRO DIGITAL DE IMÁGENES URBANAS




El pasado 4 de julio [día del arquitecto en Venezuela] lanzamos el primer fotolibro digital de Imágenes urbanas.

En enero de este año hice un taller de fotografía con Miguel Ángel Larrea y la idea era publicar un libro en papel. De allí salí con una maqueta y muchas ganas de diseñarlo en imprimirlo.

Pero ya sabemos qué pasó en marzo... ¡Así que puse manos a la obra y decidí hacerlo en digital! 

En el diseño, el color y la buena onda me acompañó la arquitecta Paula Mulatti.

Aquí les dejo el enlace para que lo vean y se dispongan a dar este paseo por varias ciudades suramericanas a la "distancia social" de tu pantalla.

¡Muy pronto estará disponible en Amazon on demand! ¡Pendientes!


lunes, 29 de junio de 2020

Año nuevo en Punta del Este


Recibir el año en uno de los balnearios más famosos de América del Sur tiene un precio.


Uruguay es tan caro que solo queda reducir los días y dejar de sacar cuentas para no empañar el disfrute. Especialmente cuando las monedas de Chile y Argentina van en bajada respecto al dolar.

En el borde costero, sembrado de edificios, conviven el contemporáneo cristal [inquieta el efecto interno del sol en verano] y el lujo asiático de mansiones flotando sobre dunas de grama. Por sus calles ruedan a 10 Km/hora motores diseñados para carreras en Mónaco.

Los diarios dicen que esta temporada alta es baja en asistentes, compras y diversión.Pero pasadas las doce de la última noche del año 2019 vi mares de gente copa en mano y alegría de fin de año. La euforia no empaña la amabilidad de este lado del Río de la Plata.

Recorrer la distancia entre Punta y el Balneario Buenos Aires nos tomó el doble del tiempo acostumbrado. Nos lo confirma una conductora de Uber que ha hecho este trayecto seis veces."Hay que aprovechar la temporada, en Punta del Este el año dura tres meses".

Aunque estamos en Uruguay la cadencia es Brasilera. También lo es en Santiago y Buenos Aires. Los habitantes del "gigante del sur" están sacando a pasear su alegría, descubriendo a sus vecinos. La segunda lengua ya no es el inglés, sino esa versión cadenciosa del idioma de Pessoa.



Ha llovido mucho. El cielo es una espesa capa de algodón plomo contra la que revientan 20 minutos de fuegos artificiales. Todos quedamos hechizados ante ese espectáculo fascinante que ilumina fachadas y espanta la fauna, pero es triste imaginarse a los perritos escondidos porque no tienen alas para volar como los pájaros.

Sobre el telón oscuro predomina el blanco. La influencia carioca se siente también en el [no] color predilecto para recibir el año. Las muchachas estrenan minifaldas y espaldas desnudas, a pesar de que la lluvia empujó el termómetro a temperaturas otoñales.

Hubo música, champaña, baile. La calle se llenó de gente. Ojalá el sol de oriente sureño se acuerde que es verano y lo estamos esperando con tantas ganas como al 2020.

[Publico esta crónica de año nuevo entrado el año 2020... que ya sabemos cómo va siendo].

                                 Escultura de Mario Irarrázabal en la playa de Punta del Este.

Montevideo

Patio interior de casa en Ciudad vieja
Llegué a Montevideo desde Buenos Aires y pensé que sería más emocionante la travesía. El viaje esn Buquebus es cómodo, sí; pero no tiene el encanto de los viajes en barco. O del que yo creo tienen. Es como ir en un ferry alfombrado y con tienda.

Pero se gana tiempo si tienes poco.

                                            *                  *                  *

Montevideo, ciudad puerto, ciudad grúa donde las calles terminan en un barco o en el sol.

Ciudad de río como mar y playa urbanas. 

Ciudad de gente amable, ciudad sencilla, sin ínfulas.

Ciudad gentil. Ciudad civil.

Ciudad vieja

Nueva sede de la CAF [Banco de Desarrollo de América Latina] Laps Arquitectos.
Sede del World Trade Center

Palacio Salvo
Edificio Ciudadela a través del Teatro Solís

Mercado agrícola

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