lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Y en Caracas, cuándo cantaremos victoria?

La avenida Victoria fue proyectada y construida con una serie de atributos que hacen de ella una zona grata para caminar y para compartir con los vecinos. Aun hoy -a pesar del deterioro de sus aceras y su edificios- mantiene ese carácter cálido que le imprimieron sus hacedores italianos y que ha perdurado desde la década de los años '40 hasta entrado el siglo XXI.

Muchos de sus edificios tienen 3 o 4 pisos. Los más altos no superan los ocho, y todos ofrecen locales con negocios vecinales volcados hacia la calle; incluso algunos, como las panaderías, cuentan con mesitas adonde van a dar no solo los vecinos de la zona -variopinta comunidad formada por españoles, talianos, portugueses, árabes y sirios- sino muhos caraqueños en busca de sus rincones especiales.

Hace pocos días, fue precisamente un sirio quien me ofreció aceite de oliva extra virgen desde una acera  amoblada solo con la mejor sonrisa mediterránea. ¿Para qué más?

A mí me encantan los edificios de la avenida Victoria. 

Son testigos de una época en la que construir era adentrarse en las formas: unas veces balcones sinuosos rematando prismas esbeltos. Otras,  priva la total simetría de sus fachadas. En todas sus variantes hay un gusto por el ornamento,  un deleite por los detalles que llegan a nuestros días pidiendo a gritos les sea otorgado la restauración que merecen. 

Mosaicos, frisos, cornisas, celosías y bloques calados claman atención y respeto porque son signos de un tiempo que no volverá pero que nos dejó una hermosa huella.

Otro tanto necesitan sus generosas aceras; hoy rotas y desprovistas de iluminación y mobiliario urbano. 

Un pecado mortal en una ciudad como la nuestra que necesita ser caminada. Tomada por los vecinos, disfrutada por los ciudadanos. 

¡Y la avenida Victoria tiene la materia prima para eso!











Así que te recomiendo ir a caminar la avenida Presidente Medina, mejor conocida como avenida Victoria. Tomarte un café al lado de unos italianos; curucutear en el rincón del grano o en el hogar del corcho y luego almorzar una pizza o un falafel -dicen que el que preparan por allá es de los mejores de Caracas-. 


Eso sí, no dejes de mirar hacia el piso. Quizás la rosa de los vientos, bordada en granito blanco y negro, nos marque la V de la Victoria para rescatar del abandono a una de las avenidas más bonitas de Caracas

Puedes leer aquí otros post relacionados...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...