domingo, 3 de julio de 2016

EL PAPEL DEL ARQUITECTO EN LA VENEZUELA DE HOY

 

A partir de todos los problemas que aquejan hoy a nuestras ciudades un grupo de arquitectos, preocupados por la situación nacional, se reunieron para proponer espacios de reflexión que promuevan la participación de los profesionales en la búsqueda de propuestas concretas. 

Este grupo denominado CreAenVen y conformado por: Franco Micucci, Omar Seijas, Carlos Sierra, Jorge Garrido, Diego Velasco, Rafael Febres-Cordero, Ramón Ecarri y Susana Mileo, entre otros se plantearon el reto de convocar a un foro para discutir y reflexionar sobre el rol del arquitecto en la Venezuela actual.

                                                                                                                                                     fotografía: RAFAEL FEBRES-CORDERO                                                                                                                                                     
Estoy en casa
Con esta sentida frase Francisco Pimentel Malausena comenzó su participación en el foro. Graduado en 1957 conjuntamente con  Bernardo Borges, Gustavo Legórburu, Jesús Tenreiro, Daniel Fernández Shaw y Américo Faillace, forma parte de una generación de arquitectos con bases sólidas y compromiso ético. Pimentel ejerció además de la docencia, cargos fundamentales en la administración pública. En el ámbito profesional es co autor de numerosas obras destacadas que forman parte del perfil caraqueño; tales como La Previsora, El Universal y el C.C. Millenium, por nombrar solo las más emblemáticas. 

Francisco Pimentel desgranó con pasión y conocimiento de causa los haberes de nuestro país en arquitectura, docencia, participación gremial y disertó sobre cómo nuestras instituciones se encuentran tan desvencijadas como nuestra infraestructura. Su discurso dio cuenta de más de 50 años de oficio donde destacó la importancia de ejercer con ética y profesionalismo. Nos emocionó con sus recuerdos de una ciudad por construir y en franco proceso de expansión, allá en los años '50; y nos conmovió al recordar cómo muchos de nuestros colegas han convalidado la destrucción y el abandono de nuestras ciudades que vivimos actualmente. Las palabras de Pimentel -impecablemente contenidas en "12 cuartillas sin desperdicio"-, como dijo el moderador, Cheo Carvajal, conmovieron a las 200 personas presentes en el Centro Cultural Chacao y provocaron una ovación de varios minutos. Esperamos sean publicadas en la pág web de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.

La crisis es un instrumento para entender el país en el que estamos
Luego de suscribir las palabras de Pimentel Franco Micucci [USB 1989]  hizo un breve recuento de las crisis que han marcado su vida personal y profesional pero enfatizó que su reto está en encontrar oportunidades en las dificultades. Como docente, profesional en ejercicio con varios premios nacionales e internacionales y director de la Fundación Espacio, quien durante varios años promovió actividades de estudio y crítica de arquitectura, Franco centró su intervención en propuestas tales como:

+ Adaptarse a los nuevos escenarios y en consecuencia proponer nuevas soluciones.
+ Promover los concursos de arquitectura tanto en el ámbito público como el privado, como forma de aumentar la participación de los jóvenes y ampliar la oferta de proyectos.
+ Reflexionar sobre la actual fuga de profesionales en Venezuela
+ Promover la crítica arquitectónica
+ Aumentar las publicaciones -impresas y digitales- en temas de interés nacional
+ Trascender el centralismo -aupado por el gobierno central- y promover la participación regional en los temas que les son fundamentales.
+ Aumentar la presencia de Venezuela en concursos internacionales.

No seamos individualistas
Inés Casanova [UCV 2004], en representación de los jóvenes profesionales, tomó la bandera de la generación que, actualmente, se encuentra más golpeada por la situación nacional. Los trabajos mal pagados y la frustración ante las pocas oportunidades de ejercicio profesional han traído como resultado que un porcentaje muy alto de jóvenes recién graduados tenga como meta inmediata irse del país. Sensibilizada por su propia condición de joven profesional y testigo de esta realidad por su rol docente Inés se dirigió a ellos recomendándoles ser más sensibles y  menos individualistas. Algunas de sus recomendaciones fueron: Buscar un líder, un maestro que les sirva de inspiración. Alguien que les señale el norte. Desarrollar actividades que los motiven y con las que se sientan identificados. Elegir de acuerdo a sus pasiones, porque quien trabaja con y por pasión, siempre se siente satisfecho. Participar en actividades que los vinculen con el hecho social y así aportar sus conocimientos a la comunidad. Formarse. Estudiar siempre, para crecer profesional y personalmente. Fomentar alianzas estratégicas.

El comunicador Cheo Carvajal, incansable activista ciudadano, promotor de iniciativas que mejoran la movilidad y hacen visibles a los ciudadanos de a pie, cumplió a cabalidad con su rol de moderador de este foro que contó con la entusiasta participación de estudiantes, profesores y profesionales de la arquitectura que lo enriquecieron con sus aportes y comentarios al finalizar la jornada.

Me alegra, cuánto me alegra decir, que a pesar de las dificultades por las que atravesamos y el desdén -también la saña- de las autoridades  gubernamentales en Venezuela, estamos llenos de entusiasmo y profesionalismo. Y gracias a ellos, sí, saldrermos adelante y fortalecidos para reconstruir nuestras ciudades con la mejor materia prima: nuestra gente.

Vaya también nuestro agradecimiento a Cultura Chacao y a Stagio Muebles. Sin cuyo valios aporte este foro no hubiese sido posible.
 

sábado, 4 de junio de 2016

A partir de El Paraíso



[“A partir de El Paraíso se abre un pequeño valle en dirección suroeste que se conecta en escorzo al valle principal de Caracas…]

Esta hermosa frase que describe la Zona 3 de la guía, nos inspiró para diseñar el 3er. recorrido, pero tratándose de El Paraíso, todos queremos llegar a él. Fue allí que iniciamos un registro on-line gratuito de los participantes y la sorpresa fue grande: ¡cerramos con 90 personas registradas! ¡Qué compromiso! Aunado al gentío llegó la colaboración. Varios de los asiduos participantes a los dos primeros recorridos se apuntaron para ayudarnos a organizar el grupo, velar porque nos mantuviéramos juntos y dejar registro, no solo del paseo sino de las actividades que allí realizamos.


La luz azulada, del vitral del artista plástico Héctor Poleo, en la estación La Paz del Metro de Caracas, nos acompañó mientras nos organizábamos para abordar dos Metro buses. Otro grupo nos esperaba en la Redoma La India.

¡Cuánta sed de ciudad!

Con la vista puesta en la imponente escultura de Eloy Palacios, que llegó desde Parque Carabobo, comenzamos nuestra larga caminata. Primero encontramos las Quintas Aéreas; interesante edificación de Natalio Yunis, donde los apartamentos alzan vuelo en un edificio de altura considerable sin perder su individualidad.

Casi al frente nos esperaba su vecino, Residencias Junín. Lo de “nos esperaba” es literal; porque la Junta de Condominio nos abrió las puertas de apartamentos, patios e historias. Fue conmovedor asistir a una reunión en el patio de ese edificio diseñado por Eduardo Uristieta y ver cómo sus habitantes están conscientes de su valor patrimonial y lo cuidan en consecuencia. Una de sus copropietarias nos mostró cada rincón de su apartamento e ilustró con fotos –de hace más de 40 años– los tiempos de estreno en el Junín. ¡Qué decir si no gracias ante tal generosidad!











Luego admiramos la policromía del Santuario de Nuestra Señora de Coromoto, cubierto de diminutos mosaicos de vidrio, a full color, para honrar a la Patrona de Venezuela. Recomiendo volver en horario de misa para admirar sus igualmente coloridos vitrales. Un poco más adelante despertó gran interés el edificio Los Morochos, también del arquitecto Pietri, por su desafío estructural y la singularidad de sus fachadas apenas abiertas con micro ventanas insertas en bloque calado. 


Frente a las ruinas de lo que fuera el Hipódromo Nacional de El Paraíso compartimos la crónica de El Cojo Ilustrado y su verbo hípico. A nuestras espaldas estaba el Liceo Caracas. Pero aún faltaba un encuentro que nos robó el corazón: la congregación de las Hermanas del Colegio San José de Tarbes y el arquitecto Eduardo Guinand Baldó. Una reunión que nos enseñó cómo con mística, esmero y sentido de pertenencia, cualquier edificación se mantiene digna ante el paso del tiempo. Además, el arquitecto acudió a esta cita con sus hijos y nietos y compartió con nosotros las anécdotas del proyecto que inició con su padre Carlos Guinand Sandoz.

Cerramos en Villa Julia. La más antigua de las villas de El Paraíso, conocida como “La Casa de hierro”. Fue construida por la empresa Tranvía Caracas entre 1890 y 1892, con el sistema constructivo Danly, que consiste en usar paneles plegados de láminas metálicas. Hoy está llena de objetos de colección de sus propietarios que sirvieron de telón de fondo para despedirnos entre memorabilia y modos constructivos del siglo XIX.

 #CCSen365 gana adeptos de nuestra ciudad y confirma que Caracas no es solo “buen lejos”.


                    Vista de Las Quintas aéreas. Obra de Arq. Natalio Yunis, en El Paraíso.


La Nueva Caracas



Nuestro segundo #recorrido fue hacia el oeste. Allí donde vivió un vozarrón llamado José Ignacio Cabrujas, ilustre cronista de Catia y sus alrededores. Atraídos por las recomendaciones de los asistentes al primer paseo movilgráfico asistieron 47 viandantes.

La Plaza Pérez Bonalde –rareza de espacio público dedicado a un civil, en un país donde la mayoría de las plazas fueron bautizadas con charreteras y espadas–  fue el lugar elegido para que Mari Pili Salas, actriz y locutora amante de Caracas, nos leyera algunas estrofas del célebre “Vuelta a la Patria” del poeta venezolano. Varios vecinos se acercaron a compartir esta toma pacífica de una plaza, que bulle por la actividad comercial que la rodea y escucharon atentos las estrofas que LuisRa Bergolla imprimió como recuerdo del paseo.


Luego nos acogió el Mercado Municipal de Catia, cuya fachada sobresale en el perfil urbano del Bulevar. A Roberto, quien se estrenaba con este recorrido de #CCSen365 y cuya humanidad sobrepasa los dos metros de altura, le pidieron dólares varias veces. Llama la atención, que en una ciudad con una población tan heterogénea como Caracas, cada vez que alguien “distinto” se asoma a un lugar que no es “su zona” se le trate como extranjero. Como decía Mamama, mi abuela, “aquí el que no tira flechas, toca tambor”; aludiendo a la mescolanza de razas, para usar un término en desuso, pero esto ocurre porque estamos divididos en “cotos”. Esa es, precisamente, una de las metas del proyecto de LuisRa Bergolla; entender, vivir, caminar, disfrutar Caracas como lo que es, una ciudad de este a oeste y de norte a sur; con sus valles y sus colinas.

Perdonen la digresión.

Seguiré contando que desde el mercado hicimos todo el bulevar hasta llegar a Plaza Sucre y ver cómo, una vez más, los amigos de endilgarse glorias ajenas, rebautizaron la estatua de Antonio José de Sucre, la misma que está allí desde 1935, como si hubiera sido erigida en revolución.

Con solo cruzar la calle llegamos al Teatro de Catia, rescatado hace dos años e incorporado a la vida ciudadana. No abundaré en detalle de su recuperación: superficial y propagandística, pero diré en descargo que está mucho mejor que cuando fue sede de una venta de ropa, además, la comunidad lo disfruta realizando allí diversas actividades culturales y académicas.

Dimos un pequeño rodeo a la calle más pintoresca de Catia, la calle Maury con sus arcos coloridos destacados a pesar de las rejas. Qué decir del bar El Torero, suerte de memorabilia catiense, donde se liban néctares espirituosos. Habrá que volver, en el horario de apertura.

Aunque el cansancio de la caminata se hacía sentir nos esperaban dos joyas: la Escuela Miguel Antonio Caro, de Luis Malausena y el Parque del Oeste

La primera mantiene su dignidad académica a pesar del tiempo y la pátina del descuido. El parque merece mención especial ya que conserva dos tradiciones muy caraqueñas: el vuelo de papagayos y las fiestas de cumpleaños. Cerramos nuestra gira disfrutando de la hermosísima cubierta en concreto plegado que diseñara Alejandro Pietri para las estaciones del teleférico. La que allí se encuentra fue un ensayo en lo que antiguamente eran los terrenos del Ministerio de Obras Públicas. Mudado el ministerio y listo el parque cubre una cancha de usos múltiples bien llamada “la cancha acústica”.


Esta zona de gran extensión alberga varios de los más grandes desarrollos de vivienda obrera de Caracas: el 23 de enero, Casalta, Rafael Urdaneta y Ciudad tablita convirtiendo a Caracas, en su momento en un laboratorio de modernidad, en esta ocasión como “ciudad obrera”; hoy son testigo de cuando en Caracas la vivienda masiva se planificaba, aún con las contradicciones propias de las teorías racionalistas.

 

Quedó fuera una perla, la iglesia de Pagüita, de Juan Hurtado Manrique. 

Reducto de paz muy cerca de la estación Caño Amarillo, esa, donde el Metro deja de ser subterráneo y se llena de luz tropical. 

Pero sembramos la semilla… Vamos al oeste fue la consigna cumplida a cabalidad.

El próximo es Hacia El Paraíso. ¿Quién podrá resstirse?





sábado, 14 de mayo de 2016

Un damero y 79 reinas



Un damero y 79 reinas

Es martes de carnaval –en una ciudad donde muchos huyen en estas  fiestas– y 32 caraqueños acudieron puntuales a nuestro primer #recorrido basado en la guía Caracas, del valle al mar.


Hay caras conocidas pero la mayoría son [usuarios] seguidores de nuestras cuentas en Instagram [@las_itacas y @imagenesurbanas] que por obra y gracia de caminar y fotear Caracas saltaron de la pantalla digital al 3D. Sus rostros siguen atentos las instrucciones de LuisRa Bergolla; quien, plano en mano, indica el camino a seguir desde la torre en la esquina de El Chorro; obra de los arquitectos Carlos Gómez de Llarena y Moisés Benacerraf.

Partimos.  

No sin antes escuchar la espontánea explicación del profesor Luis Polito [FAU-UCV] sobre la gran “ochava” de la antigua sede del Grupo Unión [1988]; haciendo honor a ese recurso urbanístico presente en nuestros cascos urbanos. De allí en adelante seguimos el curso de las calles ortogonales que conforman nuestro modesto casco fundacional, para detenernos en 28 de los 79 edificios y espacios públicos destacados en la mencionada guía. El Pasaje Linares [1891] y sus coloridas puertas nos atraen. 

Nuestros pies siguen el camino empedrado, rumbo norte, hacia la Plaza El Venezolano [1595]. Imposible obviar el “misil” erigido para conmemorar una fecha civil pero el pequeño reloj de sol –réplica del original– conquista las miradas. Subimos al balcón de una pequeña  edificación que antes era una piñatería; en esa zona hay muchas que le dan color. Lo raro es que quien nos recibe no es un guía turístico patrimonial, sino un miliciano. Aprovechamos la vista para fotear y de allí nos vamos la Plaza Bolívar [1567-1864]. Siempre me conmueve su pequeña torre devastada y vuelta a erigir luego de los terremotos. Antes hicimos un alto frente a La Casa Amarilla [1864], el Teatro Principal [1928] recién restaurado por Nelly Del Castillo.

De allí bajamos en búsqueda de la ceiba frente a la Iglesia de San Francisco [1595]. Cada vez que voy allí recuerdo que, cuando era niña, corrió el rumor de que una virgen talló el tronco de la gran ceiba. Fui con mi mamá y entre la multitud recuerdo haberla visto.  Ya no está.

Luego de recorrer el interior del templo de San Francisco nos detuvimos a contemplar las imponentes fachadas del Palacio  de Las Academias [1577-1586] y el Capitolio / Palacio Federal Legislativo [1872-1877]. Cada sitio es una oportunidad para contar historias, anécdotas y testimonios de personajes.

Luego nos dirigimos al Centro Simón Bolívar [1949] y constatamos, lamentablemente, el mal estado en que se encuentra este conjunto que fuera emblema de la Caracas moderna. Pero no hay tiempo para llorar sino para soñar con el rescate de estos espléndidos espacios que albergan un secreto bien guardado: el mosaico del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, en una de las galerías abiertas hacia Plaza Caracas [1983]. También registramos la mirada inquisitiva de “El Genio”, ese rostro esculpido por el español Victorio Macho que tantos comentarios generó cuando fue instalado frente a los museos de Bellas Artes y Ciencias. Otro tanto ocurre en la Plaza Diego Ibarra [1967] y desde allí partimos hacia el espacio que daría cierre a nuestro primer #recorrido: Parque Carabobo [1881-1936]. El conjunto escultórico de Francisco Narváez, fue el escenario perfecto para despedirnos.

Prometimos volver. El proyecto #CCSen365 tiene como meta reconquistar nuestra ciudad y apropiarnos de ella ampliando nuestros mapas mentales. [Re] descubrir su belleza y aumentar nuestra #AutoestimaUrbana. Eso hacemos.

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