sábado, 3 de noviembre de 2007

PON TU GOTICA DE SANGRE

A principios del Renacimiento los maestros florentinos dominaban el secreto matemático de la perspectiva y los flamencos el misterio alquímico de los pigmentos… así comienza la apasionante novela de Federico Andahasi “El Secreto de los flamencos” recordándonos la época en que los colores de los lienzos se hacían con pigmentos naturales y ostentaban nombres tan sugestivos como amarillo de Nápoles, azul de Prusia y Siena.

Más tarde los llamamos –según el círculo cromático–: primarios, secundarios y terciarios. A nuestros niños en el colegio se les enseña que los colores patrios son: amarillo, azul y rojo. Para darle más dramatismo: “amarillo del oro que prodigaba nuestra tierra a sus habitantes; azul del mar que nos separaba de la madre Patria España y rojo de la sangre que derramaron nuestros libertadores para liberarnos del yugo del Imperio español.” Sin embargo, en este momento en que para los jóvenes los colores son: yellow cian y magenta –porque de ellos se nutre el cartucho de tinta de la impresora– este gobierno se ha dedicado a vestir TODO lo que se le ocurre de rojo-rojito. Rojo sangre.

En fin, esta breve historia de los colores viene a cuento porque en el CELARG hasta el 11 de noviembre, hay una excelente exposición: “V Salón de Artes visuales DYCVENSA”, cuyo tema es ciudad, espacio y tiempo. En ella, un grupo de 30 artistas plásticos muestra lo mejor de varias disciplinas artísticas llenas de color, de actualidad pero también de miedo.
Es justo señalar que la muestra es muy variada en técnicas, formatos y propuestas, pero la obra que más me impactó fue realizada por Manuel Hernández, y es tan sencilla como contundente. Sobre un acrílico transparente de 90cm. x 60cm. se muestra una imagen de nuestra ciudad con el Ávila de fondo. Arriba, a la izquierda, a manera de “escudo”, se muestran 4 pistolas formando una cruz rodeada de puñales. Hasta allí, la sugerencia de la violencia como tema no es sutil, sin embargo, lo peor está por aparecer. Junto a la obra, en una cajita de acrílico se encuentran un montón de “gotas” o grupos de “gotas de sangre” elaboradas en vinyl autoadhesivo para que cada visitante lo ponga encima de la obra, donde mejor le parezca, convirtiendo así la creación individual del artista en una obra colectiva.


Cierto es que cada día las páginas de sucesos de nuestro país se llenan de crónicas rojas; que las cifras de muertos y heridos aumenta día a día; que la inseguridad se cierne sobre nuestras cabezas sin que el gobierno de turno-eterno haga nada para mejorar nuestra situación, pero que quede claro: no sólo en la calle, en los barrios, en las urbanizaciones, la sangre se derrama sin ningún control, también llegó a las galerías de arte de la mano de nuestros artistas.


http://av.celarg.org.ve/SalonDycvensa2007/PortalSalonDycvensa.htm

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