Caracas

Caracas vista desde Los Samanes.

sábado, 15 de noviembre de 2008

MERCADO LIBRE DE CHACAO

La historia de Caracas comenzó en esta plaza. En primer lugar un mercado de vegetales y una esquina de oradores, y luego llegó a ser una pista de toros. Ayer, éste fue el centro nervioso de una vida urbana, hoy es el corazón de Caracas y el lugar donde los caraqueños hacen sus paradas para defender los valores humanos tradicionales frente a la metrópolis abrumadora. (Tomado de la Pág. Web ¡Aquí se habla de Caracas. http://www.une.edu.ve )

Un edificio amplio, iluminado naturalmente y construido con materiales nobles y resistentes. Sus proyectistas, los arquitectos Guadalupe Tamayo y Alberto Manrique, fueron galardonados por el premio BTicino al mejor edificio comercial de nuestra ciudad. Aquí reproduzco un artículo que escribí sobre él y que está publicado en la 5a edición, año XXII de la revista Etiqueta.

La creación de ciudades en Grecia –y aquí hago alusión a ese hermoso país del Mediterraneo por ser la fuente inspiradora de la base de nuestra cultura occidental– se entendía como un acto religioso, un mandato de los dioses. En contraste, los planificadores modernos enfocan la elección de un terreno para la fundación de una ciudad sobre la base de variables económicas, de flujos vehiculares, peatonales y sobre los cimientos de espacios emblemáticos para la ciudad.


La principal premisa que tomaron las autoridades y técnicos de la Alcaldía de Chacao para proyectar y construir el nuevo Mercado de Chacao se basa no sólo en las mencionadas determinantes sino en una de índole más práctica pero de igual importancia en la actual coyuntura de nuestra ciudad: que no cesara, ni un solo día, la actividad comercial desarrollada en el viejo mercado.


La nueva edificación forma parte de un conjunto denominado Centro Cívico de Chacao que busca mejorar la calidad de vida de los habitantes de ese municipio incidiendo, naturalmente, en toda la ciudad capital. De modo que, el nuevo Mercado de Chacao se erige como la primera etapa de un conjunto de edificaciones que contempla una nueva plaza; 800 puestos de estacionamiento (en una zona que carece de este servicio) áreas públicas recreacionales, culturales y educacionales que contribuirán a revitalizar el Casco de Chacao.


El nuevo mercado se encuentra ubicado entre las calles Ávila, Urdaneta, Cecilio Acosta y la avenida Mohedano, y fue inaugurado el 30 de octubre de 2008. Allí se trasladaron 296 comerciantes del sector que hacían vida comercial en la vieja edificación que cuenta más de 60 años de actividad ininterrumpida. Su interior bulle. El mercado vibra, ofrece una actividad dinámica, viva, bullanguera. Comerciantes y clientes intercambian mercancías en una tarea vital que desarrollamos desde el siglo V antes de Cristo.

Mandarinas, naranjas, limones, melones, patillas, lechosas, ciruelas, mamones, mangos, cambures, plátanos, fresas, tamarindo, guayaba, guanábana, piñas, kiwis, manzanas, peras…


Los arquitectos Alberto Manrique y Guadalupe Tamayo junto a un equipo interdisciplinario de profesionales fueron los encargados de dar forma a esta nueva edificación que en 11.500 m2 de construcción alberga todos los servicios necesarios para el desarrollo de una actividad ancestral. Concebido como un gran atrio para el encuentro ciudadano, su cubierta acristalada cobija la planta baja coronada por la mezzanina y el tercer nivel comercial se convierte en balcón; espacio ideal para realizar las conexiones visuales entre los visitantes. El concreto desnudo de sus losas contrasta con el amarillo y el terracota que visten las paredes de fondo.

Papas, cebollas, tomates, ajos, pimentones, cebollines, aguacates, lechuga, cilantro, apio, ocumo, auyama, célery, yuca, ñame, jojotos, brócoli, ajo porros…


Aunque la iluminación natural es generosa, no se descuidó el uso de la luz artificial. Todos los puestos se encuentran ubicados de forma ordenada, con mobiliario especialmente diseñado para el correcto desempeño de la exhibición y venta de la mercancía y están dotados de la señalización que da cuenta del nombre de cada uno de los comerciantes que allí laboran. Reforzando así el sentido de pertenencia de cada concesionario hacia una tarea que en algunos casos, proviene de la tradición familiar. La herencia del oficio.

Café, canela, comino, orégano, anís, pimienta, jengibre, clavo, nuez moscada, onoto, vainilla, tomillo, azafrán, hierbabuena…


En el semisótano y aprovechando el desnivel topográfico del terreno se ubicaron locales comerciales volcados hacia la calle. El sótano tiene capacidad para 52 puestos de estacionamiento, depósitos y andenes para carga y descarga, así como los vestuarios para los trabajadores. La circulación vertical se resuelve a través de una rampa de cómodo desarrollo para el andante, escaleras y ascensores. También está ubicado allí el núcleo de servicios y los sanitarios.

Carne, pescado, pollo, pato, pavo, cerdo, mariscos, moluscos, queso, jamón, salchichón, tocineta, salchichas, huevos, lentejas, caraotas, arvejas, quinchonchos, garbanzos, frijoles…


Se agradece la amplia terraza donde se disfrutan los frescos vientos propios de nuestra ciudad. Con vista perimetral sobre las calles adyacentes al mercado se destaca el campanario de la Iglesia Parroquial San José de Chacao que en toda su sencillez domina el perfil urbano de la zona. Allí se desarrollan actividades de degustación y mercado de objetos de diseño. Cuenta también con una amplia sala de usos múltiples para la comunidad organizada a fin de facilitar asambleas, foros, charlas y demás reuniones cívicas.


Margaritas, rosas, yerberas, gladiolas, brisas, claveles, eucaliptos, calas, azucenas, avecitas, riki-riki…


Su volumetría es la de un rotundo prisma de base cuadrada y la fachada principal se abre a la venidera plaza con dos francos volúmenes verticales, apenas horadados por pequeños cuadrados, y unidos por el núcleo de circulación donde destaca puntual, el blanco reloj. Su piel está revestida de ladrillo natural, muy usado últimamente en nuestras edificaciones pero tratado aquí de forma cuidadosa, aprovechando las múltiples posibilidades que ofrece este noble material para configurar tramas, enriqueciéndolo y participando en un lúdico contrapunto con el concreto en obra limpia que acentúa la horizontalidad. Remata una cubierta voladiza, en concreto que se posa suavemente sobre la edificación.


De modo que todo invita a dejarse llevar por los aromas, colores, sabores, singular dinamismo de una tarea vital, la del intercambio entre mercaderes y compradores. Que se mantiene tan viva como hace más de 2.000 años.


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