sábado, 8 de noviembre de 2008

Galerías Los Naranjos

Fotografía tomada del blog www.baldovi.net/blogspot/tetoca.jpg

Anoche, salí feliz de haber participado en un enriquecedor seminario sobre “Las Intervenciones culturales en la renovación de las ciudades” organizado por Cultura Chacao. Plena de ideas exitosas realizadas en distintas ciudades de Latinoamérica y España incluido el nuestro gracias a la Alcaldía de Chacao. (Mas adelante relataré mi experiencia en este seminario).

Me dirigí al C.C. Galerías Los Naranjos en El Cafetal. Al bajarme del carro y caminar por el paso peatonal hacia el ascensor, una camionetota piloteada por una señora casi me atropella; lo peor es que me respondió “de nada”, cuando en mi estupor le di las gracias por no dejarme pasar.

Cansada de esperar por unos ascensores que tardan mas en llegar que el 2012 subí por las escaleras, entonces, me encontré con una niñita de 3 años que casi se cae al bajar porque se le había salido una de las sandalias. Me dispuse a ayudarla pero su mamá le gritó “APÚRATE”, mirándome con rabia.

Me iba a las 9:00pm después de dar algunas vueltas. Fue cuando me di cuenta que -justo después de la salida del cine- había sólo una taquilla de pre-pago del estacionamiento con un cobrador, así que en la cola estábamos, resignadas, unas 30 personas. Lo peor es que allí hay unas máquinas de pago, pero ¡OH, sorpresa! ¡A estas alturas del año, no aceptan billetes ni monedas fuertes!, o sea, que todo aquel que intentaba pagar por esa vía se sumaba a la cola. Cuando estaba a punto de alcanzar mi turno al pago, hubo que cambiar la cinta de los tickets. Mientras tanto, el único cajero gozaba un puyero -como decía mi abuelita cuando existían las puyas pero no los celulares- mandando y recibiendo mensajes de texto. Fue allí cuando apareció una señora llorando y nos pidió que la dejáramos colearse porque tenía una emergencia. Como advirtió incredulidad en los rostros de los que hacíamos estoicamente la cola, nos contó que la habían golpeado con fuerza en la cabeza mientras bajaban la santamaría del auto mercado Plaza’s. La verdad, es que sin duda, la pobre tenía la frente roja, rojita.

Salí cabizbaja. En poco más de una hora y en una zona que se supone “segura” casi me atropellan y encima se burlan; me fulminaron con la mirada por ayudar a una niña a bajar la escalera; me cobraron 20 minutos de más por aguantar parada el humo y el calor de un estacionamiento y, por si fuera poco, oí el testimonio de una señora que fue brutalmente golpeada con una reja mientras salía del auto mercado al grito de ¡partida! al que acuden en tropel muchos empleados hartos de trabajar hasta las 9:00pm.

Definitivamente, es URGENTE la humanización de nuestra ciudad.

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