miércoles, 16 de mayo de 2012

¡Y subió el telón!

Tenía dos grandes deudas con los lectores de esta bitácora caraqueña. Escribir sobre los dos nuevos teatros que nos alegran la existencia. El municipal de Chacao -inaugurado el 26 de noviembre de 2011- y el Centro Latinoamericano de Acción Social por la Música, la nueva sede del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. Aquí voy.


El Teatro municipal de Chacao se hizo esperar. Largos cuatro años pasaron desde el inicio de esta obra que tuvo tantas determinantes como dificultades. Integrarse al Centro Cultural existente sin que éste detuviera, ni por un día, su dinámica programación y cumplir con un ambicioso programa -sala de teatro de 600 butacas, salas de ensayo, camerinos y cafetería- en una parcela de escasos 1.200 m2 son algunas de ellas. Su compleja morfología concebida por ODA, Oficina de Arquitectura, se basó en los lineamientos de la arquitectura fractal, con Juan Andrés Machado a la cabeza. Un proyecto que tiene muchos admiradores y algunos detractores. Como puede verse aquí.

Su interior naranja -tan intenso por dentro como por fuera- inquieta al visitante pero ofrece una excelente acústica y visuales desde cualquiera de sus butacas. Para conocer la programación consulta @TeatroChacao
 
Las fotografías que ilustran este post son del blog Caracas Reforbished y del diario El Universal.


El Centro de Acción Social por la Música no ha tenido una inauguración oficial, es más, los últimos detalles de esta obra se solaparon con el inicio de conciertos y presentaciones al público. No entendemos por qué una obra de tanta calidad y envergadura tiene poca difusión en los medios. Es el secreto mejor guardado de Caracas, aunque ya el boca-a-boca va haciendo lo suyo. 

Sus usuarios, los estudiantes del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela lo llaman la Santa Sede. No es vano el sobre nombre cariñoso porque éste es el mayor teatro construido en Caracas desde el Teresa Carreño y el único conservatorio hecho a imagen y semejanza de FESNOJIV, tras largos años de construcción y muchos aportes de la empresa privada y del Estado. La sala Simón Bolívar tiene capacidad para 1.200 butacas; un órgano de fabricación alemana diseñado y construido especialmente para esta sala; butacas tapizadas con una policromía de Maestro Carlos Cruz-Diez y su conjunto posee unas características acústicas únicas logradas con dispositivos especialmente diseñados para ello y construidos in situ durante la ejecución de las obras.




Aunque se trata de un edificio "duro" a primera vista -por la crudeza de los materiales empleados y la monocromía de los mismos (bloque de cemento vaciado a pie de obra) su interior alberga 100 salas de ensayo. Un gran móvil del Maestro Jesús Soto se integra a la fachada principal y acompaña al visitante hasta el interior del recinto. Un templo para la música en este país musical. ¡Y lo celebramos! Cada domingo sus salas vibran y la entrada es gratis, así que llégate en Metro, estación Colegio de Ingenieros, de repente quien dirige es Gustavo Dudamel. 

Las fotografías que ilustran este post son del fotógrafo Julio Serrano e ilustraron el libro Arquitectura Musical que ya hemos reseñado en este blog y que puedes encontrar en las bibliotecas de Colegio de Arquitectos de Venezuela y de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

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