domingo, 21 de septiembre de 2014

TecnoFIA, un espacio para gozar del #Arte y la #Tecnología


Decir que algo tiene 23 años -ininterrumpidos- en Venezuela es decir mucho. Especialmente, si recordamos que llevamos 16 ¿o 20? de inestabilidad pura y dura.

Pero sí se puede. La #FIA, Feria Iberoamericana de Arte ha podido. 

Así que la próxima semana subirá el telón en el Hotel Tamanaco, para mostrar a todo aquel que le interese el Arte -sí, con mayúsculas- las obras de cientos de artistas representados por 30 galerías de Iberoamérica. Como siempre, habrá espacio para instituciones públicas y privadas y para publicaciones especializadas en este rubro, que nos hace la vida más llevadera a quienes disrutamos sumirgiéndonos en él como espectadores.

Desde esta ventana esperamos con especial atención lo que le traerá FIA Todo terreno. Allí cuando la FIA trasciende los espacios expositivos y se vuelca a la calle para regalarle a los ciudadanos un poco de aire fresco con intervenciones lúdicas en espacios públicos.

También en el recinto ferial se presentará, por tercer año consecutivo #TecnoFIA. Un espacio que vincula las nuevas #Tecnologías y el #Arte. En esta  oportunidad con la obra conjunta de los artistas Cristóbal Mendoza y Annica Cuppetelli. Quienes traen una propuesta audiovisual, interactiva, dinámica, y corpórea: denominada Notional Field (campo nocional), bajo la coordinación de Sonia Aguirre.
 
Aquí les dejo un abreboca pero la idea es acercarse y participar; porque la obra de Cuppetelli y Mendoza te motivará a moverte, a jugar y -por qué no- a bailar para formar parte de ella.

Varios artistas venezolanos  han hecho de la tecnología su aliado. Los más destacados -y conocidos Urbi et Orbi- son Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez. Sin embargo, Patricia Van Dalen, Carlos Zerpabzueta, Elizabeth Cemborain, Arturo Quintero, José Luis García, entre otros, presentarán sus propuestas en varias de las galerías participantes. 



Coordenadas:
Lugar: Hotel Tamanaco Intercontinental
Fecha: Gala Inaugural a beneficio de La Asociación Damas Salesianas: 25/09 7:00pm
Horario: de 2:00pm a 9:00pm (viernes y lunes) y (sábado y domingo) de 11:00am. a 9:00pm.
Entrada: Bs.150 General
Bs. 70 Estudiantes

#NosVemosEnLaFIA

                                                                Obra de Carlos Zerpabzueta












Obra de Elzabeth Cemborain

lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Y en Caracas, cuándo cantaremos victoria?

La avenida Victoria fue proyectada y construida con una serie de atributos que hacen de ella una zona grata para caminar y para compartir con los vecinos. Aun hoy -a pesar del deterioro de sus aceras y su edificios- mantiene ese carácter cálido que le imprimieron sus hacedores italianos y que ha perdurado desde la década de los años '40 hasta entrado el siglo XXI.

Muchos de sus edificios tienen 3 o 4 pisos. Los más altos no superan los ocho, y todos ofrecen locales con negocios vecinales volcados hacia la calle; incluso algunos, como las panaderías, cuentan con mesitas adonde van a dar no solo los vecinos de la zona -variopinta comunidad formada por españoles, talianos, portugueses, árabes y sirios- sino muhos caraqueños en busca de sus rincones especiales.

Hace pocos días, fue precisamente un sirio quien me ofreció aceite de oliva extra virgen desde una acera  amoblada solo con la mejor sonrisa mediterránea. ¿Para qué más?

A mí me encantan los edificios de la avenida Victoria. 

Son testigos de una época en la que construir era adentrarse en las formas: unas veces balcones sinuosos rematando prismas esbeltos. Otras,  priva la total simetría de sus fachadas. En todas sus variantes hay un gusto por el ornamento,  un deleite por los detalles que llegan a nuestros días pidiendo a gritos les sea otorgado la restauración que merecen. 

Mosaicos, frisos, cornisas, celosías y bloques calados claman atención y respeto porque son signos de un tiempo que no volverá pero que nos dejó una hermosa huella.

Otro tanto necesitan sus generosas aceras; hoy rotas y desprovistas de iluminación y mobiliario urbano. 

Un pecado mortal en una ciudad como la nuestra que necesita ser caminada. Tomada por los vecinos, disfrutada por los ciudadanos. 

¡Y la avenida Victoria tiene la materia prima para eso!











Así que te recomiendo ir a caminar la avenida Presidente Medina, mejor conocida como avenida Victoria. Tomarte un café al lado de unos italianos; curucutear en el rincón del grano o en el hogar del corcho y luego almorzar una pizza o un falafel -dicen que el que preparan por allá es de los mejores de Caracas-. 


Eso sí, no dejes de mirar hacia el piso. Quizás la rosa de los vientos, bordada en granito blanco y negro, nos marque la V de la Victoria para rescatar del abandono a una de las avenidas más bonitas de Caracas

domingo, 24 de agosto de 2014

Parque del Este, el consentido de Caracas




El lugar más fotografiado de Caracas durante este mes está ubicado en el Parque del Este. No insistan; no lo llamaré “Parque Generalísimo Francisco de Miranda”. El parque Miranda –o lo que queda de él– está ubicado justo al frente; en los pocos espacios que deja libre la cementera instalada allí, contra viento y vecinos, hace ya más de cuatro años. 

Hablo del lugar de Caracas más difundido por las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram. Se trata del Patio de la cortina de agua, el Patio rojo y el Patio de los azulejos. Conjunto escultórico paisajístico que forma parte del gran proyecto del arquitecto brasileño Roberto Burle Marx (1909-1994), junto a sus colegas venezolanos, Fernando Tábora y John Stoddart. Según una nota de Jorge Hernández, en el diario El Universal, estos patios se construyeron durante los años 1963 y 1964 y fueron inaugurados el 16 de diciembre de 1964. No en 2014. Nadie se llame a engaño.


Esta noticia nos alegra mucho a los que vemos cómo nuestra ciudad y la gran mayoría de sus espacios públicos, están abandonados o muy mal mantenidos. Por eso me sumo a la celebración de ver restauradas estas obras, con algunas salvedades que a continuación enumero.

Lo primero que recalco es que este conjunto paisajístico forma parte del proyecto integral diseñado por Burle Marx y los colaboradores antes mencionados. Lamentablemente, la proliferación de avisos de PDVSA La Estancia lleva a pensar que son ellos los autores. Abruma ver en el sitio gran cantidad de propaganda del ente gubernamental que tal y como reza su página web: “…se ha empeñado en devolver el esplendor y la grandeza al patrimonio artístico y urbano, de excepcional valor para la nación y que ha sufrido los embates del tiempo o del olvido.” Dice devolver esplendor, no crear ni recrear una obra concluida hace 50 años. Por ello creo necesario subrayar la autoría del proyecto y obra Parque del Este.

Por otro lado, a pesar de la belleza rescatada por años de abandono hay detalles inexplicables, difíciles de obviar. En el Patio de los azulejos quedaron varias tuberías a la vista que desmerecen una obra de esta categoría. Aunque estos detalles pasen desapercibidos por el público general, los profesionales responsables de la restauración están obligados a resolverlos con esmero. Me pregunto cómo es posible que con la tecnología de hoy no se haya logrado una mejor solución a este tema.

El Patio de los muros rojos ya había sido modificado hace cuatro años cuando, en lugar del mosaico vitrificado de sus orígenes, fue cubierto con pintura texturizada. Esta decisión no sé si obedece a falta de presupuesto o de producto. Ninguna de las dos es convincente. Kilómetros de mosaico vitrificado fueron usados para componer el mural de Mateo Manaure en la avenida Libertador; obra ejecutada también por PDVSA La Estancia, hace apenas dos años. En cuanto al presupuesto no hay información en la web. En fin, tarea pendiente restaurar el Patio de los muros rojos de acuerdo al proyecto original.

Por supuesto no podemos cerrar esta nota sin recordar que el Parque del Este es una obra integral, que forma parte del patrimonio paisajístico de la humanidad y como tal debe ser tratada. Es indispensable poner atención sobre todas sus instalaciones; caminerías; recintos para los animales y desmontar la tristemente célebre réplica del Leander –totalmente ajena al parque– y por supuesto, desalojar de inmediato la cementera ilegalmente instalada en la cara norte de este espacio público preferido de los caraqueños.

Mientras tanto, apreciemos la belleza límpida de esta obra maestra del paisajismo universal, construida en tiempos en que Caracas era referencia continental de Arquitectura moderna y no la urbe oscura y sucia que ahora tenemos.

domingo, 6 de julio de 2014

5 de julio

El 5 de julio se conmemora en Venezuela la firma del acta de nuestra independencia. Es una fecha civil, no militar. Está clarísimo. Sin embargo, el ejecutivo nacional se encargó de darle protagonismo a botas y medallas. Ya hemos visto cómo han usado las botas. Las medallas no sabemos en qué guerras ni contra qué enemigos. Pero no es eso de lo que va este post, sino de la celebración que organizó Cultura Chacao con actividades centradas en lo civil, en lo ciudadano; debido a que aquel día los protagonistas de nuestra naciente historia republicana fueron civiles y eso hay que rescatarlo.

Desde muy temprano llegaron a la Plaza Los Palos Grandes muchos niños invitados a pintar su ciudad con la guía amorosa y paciente de La rana encantada y la Ludoteca Los Palos Grandes a través del taller  Coloremas. Poesía documental hecha por niños, celebrando la ciudadanía con artes plásticas y poesía. Mientras unos jugaban, otros disfrutaban de la fuente y sus chorritos.  El dibujo reproducido aquí es de Diego, un niño de 9 años y su visión de Caracas. (Imagen tomada de Facebook).

A las 4 de la tarde se dieron cita  Inés Quintero, Roberto Briceño León y  Leonardo Carvajal, para conversar acerca de los invaluables aportes de Juan Germán Rocio, Arnoldo José Gabaldón y Luis Beltrán Prieto Figueroa en tres universos vitales para la consolidación de  nuestra  República: Política, Salud y Educación, en mayúsculas.

Para cerrar, celebrando la vida al aire libre, Oscar Lucién nos regaló la proyección del documental sobre la vida y obra de Carlos Cruz-Diez, otro venezolano que ha llevado nuestros colores a recorrer el mundo. Como bien dice el crítico Ariel Jiménez: la historia del color en occidente incluye, necesariamente, a Carlos Cruz-Diez.

Que a cada bota le salga un paso ciudadano. A cada medalla, un dibujo celebratorio de nuestra civilidad. A cada fusil un libro. A cada avión un sueño que vuele hasta rescatar nuestra vida civil.
            

lunes, 2 de junio de 2014

No quiero patria, quiero país.

No quiero patria, quiero país.
No quiero verde oliva, quiero verde Ávila.
No quiero trochas, quiero aceras.
No quiero motos, quiero Metro.

No quiero patria, quiero país.
No quiero soldados, quiero ciudadanos.
No quiero aviones, quiero pájaros.
No quiero generales, quiero alcaldes.

No quiero patria, quiero país.
No quiero misiones, quiero gestiones.
No quiero tanques, quiero autobuses.
No quiero gestas, quiero acciones.

No quiero patria, quiero país.
No quiero guerra, quiero paz.
No quiero pueblo, quiero gente.
No quiero colectivos, quiero gremios.

No quiero patria, quiero país.
No quiero comunas, quiero comunidades.
No quiero rejas, quiero setos.
No quiero guerra, Quiero paz.

domingo, 10 de noviembre de 2013

El demonio de la cara de vidrio

Sin permiso de Eduardo Liendo -uno de nuestros mejores escritores- parafraseo el título de su obra más leída, El mago de la cara de vidrio, para drenar mi rabia sobre lo sucedido en las últimas horas.

No tiene esta rabia nada que ver con el libro mencionado sino con ese objeto del deseo que, en las últimas horas, hemos visto pasar de manos -o debería decir- de anaqueles a manos que no pagaron nada por él.

Debo advertir, mi honestidad lo exige, que detesto la televisión. Hace años que no la veo. En mi casa hubo 2: una frente a la cual pasaba sus horas la muchacha que cuidaba a mi hija; otra de Ale y sus películas. Cuando Ale aprendió a quedarse sola cambié la primera TV  por horas de pintura sobre mis paredes. Adalberto, un cartagenero reilón, que durante años fue mi contratista, salió feliz con aquel artefacto entre sus brazos y yo estrené amarillo chillón sobre mis paredes.

La segunda TV la vendí por muy poco cuando Ale me dijo que no la usaba; Google y Twitter viven en la computadora. Otro mago con cara de vidrio. Así que ahora no tengo ninguna pero pago como si la tuviera porque la operadora de internet no ofrece servicio de wi fi sino amarrado al de TV por cable. Debo ser una caso raro, una venezolana sin televisión pero pago por ella.

¿Pero por qué odio la TV? Porque este artefacto del que millones de venezolanos viven cautivos no los ha enseñado siquiera a hablar. No ocurre lo mismo con quienes invierten esas mismas horas frente a un libro. La letra entra. Al parecer las imágenes no. Y ya dirán los defensores, que los hay por miles,"La TV es para entretener". ¿Y los libros no?

Tantos años de telenovelas, noticieros, series y sábadossensacionales y ese auditorio cautivo sigue presa de la ignorancia.  Pero tengo otras razones: las mejores películas, con grandes  producciones, espléndidos vestuarios, alucinantes locaciones y estimulante música se diluyen en el pequeño formato. No puede la TV con la gran pantalla. La magia de entregarse al cine -sin abrir la nevera, sin atender al timbre ni al teléfono- no le pertenece. La TV no evoca la mano que se desliza temblorosa de una butaca a otra...no alberga lo nervios del primer beso a oscuras... no es cómplice de mariposas quinceañeras revoloteando junto a las cotufas. La TV es burda copia del cine y falsificadora de la realidad. La TV convierte en somnífero la mejor película.

Cansada de series y refritos cinematográficos la TV inventó los reality shows. Esos monstruos para espiar a los que se prestan a semejante escarnio. ¿Quién dijo pudor? ¿Quién vergüenza? Gracias a la TV puedes ver ducharse a tu galán favorito y despertarse desgreñada a la más envidiada de las actrices.

Pero entiendo. La inseguridad nos mantiene encerrados y la TV es buena compañía para muchos.

Esa costumbre tan venezolana de que en cada cuarto hay una TV me espanta. He visitado casas donde esa cuenta se supera porque además hay una en la cocina y otra en el "estudio" o en el "family room". En Venezuela la TV es tan democrática como la arepa; se come tanto en Petare como en La Lagunita. La TV es un objeto de status regido por una regla directamente proporcional: mientras más grande la pantalla más feliz el usuario.

No importa que no haya pan porque la TV garantiza el circo. 

Y de este circo hemos tenido bastante los últimos dos días. El gobierno califica de "usureros" a unos comerciantes que especulan con esos ojetos del deseo. ¡Oh, la TV! Salve Dios a un pueblo que tenga que pagar de más por un objeto tan necesario, tan indispensable, tan insustituible. ¡Que no haya un solo hogar venezolano donde no haya una TV a precio justo! Se dijo partida y quedaron vacíos los anaqueles. Raudas las piernas, prestos los brazos para cargar la bienamada plasma de 50 y dele pulgadas. Robar una tele no es robar es hacer justicia.

No importa la escasez, mucho menos la inseguridad, ni hablar de la falta de valores.

¡Tenemos plasma!

VIÑA DEL MAR

VIÑA DEL MAR

Cuando vi saltar las olas sobre la balaustrada del malecón bañando el asfalto  pensé: El Pacífico como que no lo es tanto. Tiene su car...