miércoles, 12 de marzo de 2008

TE VESTISTE DE AMARILLO...

“Te vestiste de amarillo…”

…Pa’ que no te conocieran. Parece que las autoridades de la misión Villanueva aplicaron como consigna la letra de este villancico que todos cantamos en Navidad, a juzgar por la paleta que le están aplicando a todas las edificaciones que bordean la avenida Baralt y gran parte de la avenida Lecuna.

Si bien es cierto que es motivo de alegría ver cuadrillas de obreros limpiando el reguero que dejaron los buhoneros tras el desalojo y podando ramas secas de árboles, no es menos cierto que causa preocupación el que estas acciones no respondan a los conceptos básicos de conservación del patrimonio arquitectónico. A lo largo y ancho de esas dos avenidas tan emblemáticas de nuestra ciudad, conviven todo tipo de edificaciones; al menos por esta razón, podríamos esperar un tratamiento más cuidadoso de las características particulares de cada una de ellas. Sin embargo, la orden parece ser amarillo es lo que luce –en todas las fachadas– y verde nace donde quiera –sobre todas las rejas y los postes–

En fin. Los vecinos están contentos, y con razón. Hace años que esa zona no recibía ni siquiera un cariñito, y al menos –dicen ellos– así se ve más bonito. Pero no es tan difícil dar con los colores que más se acercan a los que alguna vez ostentaron esas fachadas. Con una simple cala, técnica en la que se va descubriendo qué hay debajo de cada capa de pintura aplicada a lo largo de los años, finalmente se llega a la original. Otro detalle sería precisamente ese, resaltar los detalles. No sólo pasar la brocha gorda y amarilla por encima de paredes, columnas, frisos, cornisas, marcos, molduras y cualquier elemento que dé relieve a esas fachadas.

La presidenta de la Fundación de la Memoria Urbana, arquitecta Hannia Gómez, declaró a El Nacional: “Pintar para que se vea nuevo es muy provinciano. Estamos en una de las grandes capitales de América. No pueden uniformar fachadas, creyendo que así se va a comunicar una nueva renovación urbana”.

A pesar de todo, se agradece el gesto. Especialmente porque nuestra ciudad pide a gritos agua, jabón y pintura. Pero colores hay muchos. Ahora, que el rojo empieza a desteñirse, no nos quedemos sólo con el amarillo. La gama es tan amplia como la libertad de pensamiento de cada uno de los que habitamos esta ciudad multicolor.
Publicado el 29 de marzo en www.entrerayas.com

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