sábado, 5 de septiembre de 2009

Estadios renovados y con bríos de autonomía universitaria. UUUCV

La Rectora Cecilia García Arocha y el equipo que la acompaña en esta nueva gestión, liderado por el profesor Genaro Mosquera, están honrando la palabra empeñada durante su campaña electoral: el rescate del campus de la Ciudad Universitaria. Por supuesto, nos alegra muchísimo. Recientemente acudí a los estadios de béisbol y fútbol de nuestra máxima casa de estudios a recorrer esos espacios y a constatar el avance de los trabajos realizados y en proceso de culminación.

En el caso del Estadio Universitario –como conocemos al campo de beisbol– se realizaron profundas labores de recuperación del terreno de juego; optimización del sistema de riego; ampliación de mejoras de los dogouts; mantenimiento de sillas del área de tribuna; acondicionamiento del Club House y revisión de instalaciones eléctricas y sanitarias entre otras de igual importancia. Lo que más llamó mi atención fue la colocación de nuevas gradas laterales inmersas dentro del terreno de juego ya que esto implica un cambio significativo en términos de re-diseño del espacio. Supongo que una vez iniciada la próxima temporada de béisbol profesional estas gradas serán las más solicitadas por los fanáticos. No es para menos.

De acuerdo a las declaraciones del profesor Mosquera a los diferentes medios de comunicación, esta modificación se realiza a fin de acercar nuestro estadio –construido en la década de los años ´50– a las exigencias del momento para instalaciones deportivas de envergadura.

Con respecto al estadio olímpico, donde se desenvuelven los partidos de fútbol y las competencias de atletismo, se activó el plan de mantenimiento general y se realizó un trabajo profundo de rescate de la grama del terreno de juego.


Fue sin embargo indignante constatar, el mal estado en que se encuentra la mayoría de las sillas instaladas durante la administración del inefable alcalde metropolitano, Juan Barreto. La prisa en re-inaugurar el estadio y las pésimas decisiones tomadas en cuanto a la selección de un producto de uso intenso y masivo, dan cuenta del resultado: las sillas del universitario, instaladas hace más de 50 años sólo requirieron de una mano de limpieza y pintura para recuperar el brillo arrebatado por el paso inexorable del tiempo. Las del Estadio Olímpico (muy nuevas) están rotas, despegadas o desplazadas de la base...

Desde aquí le seguiré la pista a estos trabajos de mantenimiento y rescate tan necesarios en mi querida Alma Mater.


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