miércoles, 7 de octubre de 2009

BASURA CULTURAL

Tenía el tema rondando en la cabeza desde hace varios días. Lo había conversado con una amiga que regresó de vivir varios años en España y está impresionada con este arrebato de publicidad, con esta nueva forma de abuso visual. Pero fue hoy, viendo el “estado” de Enrique Larrañaga en Facebook lo que le puso nombre y apellido a mi molestia: Basura cultural. Está clarísimo. La difusión de espectáculos públicos de toda índole: cómicos, musicales, teatrales, homenajes, monólogos, diálogos, stand-up comedy, y un largo etcétera que –amplía las posibilidades de recrearse en nuestra ciudad– tomó por asalto nuestros postes y semáforos.

Sólo esto nos faltaba. La basura en cajas y bolsas negras que se encarama en aceras y deja un reguero cuando finalmente la recogen, ahora tiene refuerzo a la altura de los ojos. No hay poste que se salve del monólogo de Luís Fernández; del interminable aplauso de Mimí Lazo; de los estrenos en la nueva sala Teatrex; de los ídolos de ésta y otras generaciones; de las rumbas de los ’70, ’80 y ’90; y por qué no, de los conciertos de cantantes líricos, comedias musicales, estrenos y re estrenos teatrales y no sigo porque la lista es enorme.

Realmente no entiendo por qué si hay tantas formas de difundir un espectáculo público, especialmente cuando las entradas no cuestan 3 lochas –de las de antes– sino varias centenas de bolívares de los de ahora, la más codiciada es abusar de nuestra tolerancia y colgar carteles de un plástico indestructible para anunciar espectáculos que apenas durarán varias semanas, a veces sólo un día. Insólito.

Lo peor es que no dudo de la bonhomía y el sentir ciudadano de muchos de los artistas y productores responsables de esos espectáculos, pero creo que no se han detenido a pensar en el daño que le hacen a nuestra atormentada ciudad dejando en manos de ¿publicistas?, ¿comunicadores? la potestad de usar este medio para anunciarse. La gran mayoría de las emisoras de radio tienen espacios dentro de su programación para difundir, gratuitamente, los eventos que van a presentarse en nuestra ciudad. La nota de prensa, que yo sepa, no ha dejado de ser la forma natural de dar a conocer un espectáculo, eso sin contar con los nuevos medios: Facebook, Twitter, Blogs, Páginas Web. que surgen también para estos fines. Y sólo estoy hablando de los gratuitos. Asumo que la publicidad es uno de los costos sumados al valor de las entradas.

Y a todas estas ¿qué pasa con las alcaldías? Si esta práctica está regularizada parece que los usuarios de nuestros postes ni siquiera tienen la obligación de retirar la publicidad una vez concluida la temporada o terminadas las funciones. Los afiches se amontonan unos sobre otros y en el peor de los casos se caen, ensuciando calles y aceras dejando una maraña de alambres.

A uno de los mercados de diseño de Caracas asiste una diseñadora que hace todo tipo de bolsos con estos carteles. “Son indestructibles”, me dijo Ela Maldonado, la diseñadora en cuestión. “Es un material superresistente, plastificado; la estabilidad de sus colores aguanta sol, lluvia y tiempo. En Caracas, tengo material de sobra.” ¿Cuántas carteras tendremos que hacer para acabar con esta basura y ayudar a Ciudadela Creativa a liberarnos de la basura cultural?

Mientras las autoridades ¿competentes? y los artistas-productores de espectáculos se percatan de la cantidad de desperdicios que están generando, yo propongo hacer bolsos con los rostros del monólogo de la vagina; tapizar las paredes del cuarto de los adolescentes con los afiches de los Jonas Brothers; hacer manteles individuales con la cara de Plácido Domingo y forrar las cajas para ordenar los juguetes, los creyones y los tacos de los más pequeños con la imagen de Dora la exploradora y La Princesa y el dragón. Además podrás renovar los diseños cada semana, carteles es lo que sobra.

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