sábado, 13 de marzo de 2010

INCÓGNITA

Pasamos varios meses viendo su construcción, el desarrollo de una estructura que se adivinaba interesante, diáfana detrás de las vallas que delimitaban la obra. Lo terminaron en diciembre. Dio tiempo de instalarle el mobiliario e incluso, de apurar un arbolito de Navidad y las consabidas coronas. El dorado era la meta aunque no tuviera nada que ver con el resto de la edificación. Pero no pasó de ahí. Suponemos –porque mucho de lo que ocurre en nuestra ciudad es un misterio– que esta edificación pertenece a esos bancos que cayeron en desgracia. O mejor dicho, en manos de banqueros inescrupulosos que llevaron fortunas a cotas siderales en apenas meses y terminaron “absorbidos” por otro banco.

En fin. No es de bancos de lo que nos ocupamos en este blog caraqueño. Pero nos llama la atención cómo un edificio que resume algunas características destacables, se pierde. Ya van 3 meses y esos espacios generosos en luminosidad; plenos de detalles bien resueltos, de materiales cuidadosamente seleccionados no tienen usuarios. Son tan pocas las muestras de buena arquitectura que han visto luz los últimos años en Caracas y de repente… Nada.

Por el poco espacio ocupado en la parcela se deduce un programa modesto. Apenas resuelto en dos plantas volcadas sobre la avenida principal de Las Mercedes; la tercera surge como remate para mantener la escala. El equilibrio indispensable. Su fachada refleja el esmero en los detalles. Varias pieles se superponen. Planta baja transparente pero sombreada por un alero que corona la retícula acristalada. La trama de vigas y columnas metálicas se entreteje con las romanillas metálicas en un ejercicio de impecable orfebrería. Se eleva del suelo para hacerse aún más liviano y retirándose configura una mini plaza que ensancha generosa la acera.

En una reciente edición de La Ciudad deseada, William Niño le atribuyó la autoría a la misma arquitecta del volumen de circulación vertical del Centro Expreso de Chacaito. Federico Vegas sugería aprovechar estos espacios para usos más sublimes que los financieros. Una biblioteca, quizás, la nueva sede de un Centro Cultural en Las Mercedes. Mientras tanto nadie disfruta la luminosidad natural de sus espacios y peor aún, ¡nadie apaga sus luces! En épocas de racionamiento represivo de electricidad, sus lámparas permanecen prendidas día y noche –como es fácil constatar en las fotografías adjuntas– Mientras tanto, un adolescente aprovecha la orfandad de este edificio para deslizar sin obstáculos su patineta.

Gracias a la Arq. Gilda Angulo recién supimos que el autor de este proyecto es el Arq. Víctor Bortolai. Gracias a Blogger podemos atualizar este post publicado hace más de cuatro meses...

Puedes leer aquí otros post relacionados...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...