domingo, 12 de junio de 2011

De rejas y muros

Otra de las afrentas que sufre nuestra ciudad es la proliferación de toda suerte -mala suerte- de muros, rejas, cercos eléctricos y demás barreras contra la inseguridad. Estas "soluciones" no sólo afean las fachadas de las edificaciones sino que, y esto es lo peor, le roban al ciudadano la continuidad visual. Ensucian, estorban, hacen imposible una lectura contínua desde la acera y, según mi humilde opinión, en nada contribuyen a la ansiada seguridad.

Estos muros, una vez salvados por los delincuentes, se vuelven sus aliados ya que ocultan todo lo que ocurre detrás de ellos. El ejemplo que cito en este post es el Centro Gerencial Mohedano, ubicado en la avenida del mismo nombre en La Castellana. Un edificio de oficinas construido a comienzos de los años '80 cuya estructura -exoesqueleto de concreto armado- sirve de marco para su fachada de muro contínuo en vidrio negro. Tuvieron sus diseñadores un gesto amable de apertura con la calle ya que -tenía- una amplia acera que invitaba a caminarla. Ahora, sobre ella se yergue un muro-reja denso e impermeable a las miradas. A pesar de eso últimamente ha sido el elegido por muchos ciudadanos que protestan a sus puertas...porque detrás de sus muros se encuentra la embajada de Brasil...

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