Hoy, Santiago de León de CARACAS cumple 442 años. Y para celebrarlo en Imágenes urbanas publicamos dos fotos hermosas y contrastantes de nuestra querida ciudad capital. Sus autores son fieles colaboradores de este blog,Fernando Castellanos retrató el obelisco de la Plaza Altamira, la cascada y el cielo amenazadoramente nublado con ojos de pintor expresionista. Odoardo Rodríguez nos deja una imagen tranquila de la Catedral, como fondo el cielo azul intenso que casi siempre nos acompaña.
La imagen de la Plaza O'Leary es de José Palencia. Aquí quedan para su disrute.
"Todos los miércoles, de 8 a 9 de la noche, y los domingos, de 10 a 11 de la mañana, en la 97.7 FM, la emisora Cultural de Caracas, William Niño y Federico Vegas entraremos con ustedes en La Ciudad deseada, para conversar sobre la naturaleza, la historia y la geografía, la arquitectura, recorridos, misterios, y posibles futuros de la ciudad de Caracas."
Así reza la presentación del programa La Ciudad deseada. Imágenes Urbanas te mantendrá informado todas las semanas sobre el tema y los invitados a este programa.
Actualmente, Federico Vegas no se encuentra en Caracas pero William Niño tendrá como invitadas a María Isabel Peña y a María Eugenia Baci para conversar sobre El Parque del Este.
Ya no hay excusas para que olvides sintonizar la 97.7FM y sumergirte por una hora en La Ciudad Deseada.
Sudando, corriendo, llegando tarde –nada empieza a la hora– apurando al semáforo con la corneta, con el insulto, con el grito. El que va manejando adelante es una tortuga. Esquivando al motorizado, ya son 3 los que me golpearon el retrovisor coño… oyendo el mismo CD quemado en el reproductor porque los originales los dejo en mi casa, por si acaso… cuando no consigo dónde estacionar entrego las llaves para que lo mueva el parquero, el dalero, “Dale, dale mi amor, que yo te lo cuido”…
Estoy a dieta informativa así que no oigo radio, no vaya a ser cosa que empiece aquel hablando, hablando, hablando… sigo cantando, bailando, la música va más rápido que los carros. Viendo el naranja, el rosado, el amarillo, el morado instalados sobre el verde perpetuo, hermoso, de las acacias, de los apamates, de los gallitos, de los samanes, de los caobos… Ya empezó a llover, la lluvia tumbará las flores, no importa, nos va dejando un reguero de colores sobre el ardiente asfalto, negro asfalto, gris asfalto, hueco asfalto, tronera asfalto, olvidado asfalto…
Frente al liceo hay dos adolescentes zampando, perdón, si no tienes un adolescente en tu casa no sabes que los adolescentes ya no se besan, zampan… mientras tanto, contestan un mensaje de texto, no abren los ojos porque ven las teclas con los dedos. Zampan mientras comparten la música, un audífono en cada oreja, nunca nuestra canción lo fue tanto, también les queda tiempo y espacio para meterse mano… Están hechos así, multifocales, multiauditivos: varios pares de ojos y orejas para I pod, celu, besos, manos, bocas, brazos, morrales, la franela kaki por fuera, los ruedos largos, pisados, rotos, ¡no me fastidies mamá!... Los niñitos del colegio de enfrente los miran con una mueca en la boca: ¡Qué asco! todavía no saben que harán lo mismo dentro de poco, tan poco, que sus padres no se darán cuenta cuando cambien el puchero por la eterna mueca desaprobatoria… Bailando, trasnochando, corriendo, saltando, hablando, chateando, emiliando, feisbuqueando, twitteando, abrazando, fumando, echando carro en el colegio, en el liceo, en la casa… no importa, también la adolescencia pasa rápido, 14, 15, 16, 17 años no se tienen dos veces. Aprovechando, viviendo, creciendo, disfrutando.
Anoche no pude dormir, la salsa, el reguetón y el merengue se instalaron hasta las 4 de la mañana, otra fiesta, otro sarao, otra rumba. Por suerte no me despertó el celular sino las guacharacas, los torditos, las palomas, las guacamayas, los pájaros de Caracas se levantan antes que las cornetas –¡qué maravilla!– y arman esa bulla de selva en plena ciudad…
Ciudad escandalosa, ruidosa, tormentosa. ¿Dónde quedó el silencio? No sabemos, nadie sabe ni quiere saber. Al que le moleste que se vaya, y se van, cada fin de semana largo, cada puente huyen despavoridos, abandonan las colas en las calles, en los cines, en los centros comerciales , en los bancos, en el mercado para hacer colas en las playas, en las piscinas, en los ríos, en las montañas, lo malo es que vuelven, no soportan nuestra ciudad pero vuelven y se quedan, se quejan pero se quedan…
Abajo está el Guaire arrastrando basura, cauchos, botellas, limitado por esas carteleras horrendas que pinta el SENIAT, quién les dijo a ellos que las márgenes del río se pintan de amarilloazulyrojola bandera de los piojos, decíamos cuando estaba en el colegio. ¿Qué dirán ahora los niñitos en el cole? No sé, mi hija ya es adolescente, mis sobrinos mayores ya crecieron, son adultos en ciernes, mis sobrinas menores no viven aquí gracias al exilio voluntario que vamos viviendo, soportando, aguantando, su bandera es la de las rayas y las estrellas…
Pero decía que ahí va fiel, marrón, beige, kaki, pardo, sepia, el Guaire, una herida abierta, purulenta, que nos parte la ciudad en dos. “Yo prefiero cruzar el Orinoco que el Guaire” dice Valentina Quintero, y muchos piensan así, aunque no lo digan o no sean tan ocurrentes, o no hayan llegado al Orinoco, pero ella es privilegiada, vive en Los Palos Grandes, una de las pocas zonas de Caracas donde te vas caminando, paseando, conversando al mercado, a la panadería, al colegio. La mayoría lo cruzamos varias veces al día y si no, lo acompañamos en su trayectoria este-oeste encaramados en un autobús, en un carro a 5Km/hora, en el Metro que está cada vez más revolucionario, más ineficiente, más agresivo, más sin aire acondicionado, más sin escaleras mecánicas…
Seguimos marchando, protestando, reclamando por la falta de agua, por la inseguridad, por la educación, por la libertad, seguimos trabajando, estudiando, hablando mal del gobierno eterno, comprando, saliendo, comiendo, tomando, viviendo, oyendo, viendo lo que nos está pasando como quien oye llover en Macondo pero estamos en Caracas, como decían antes: jodidos, pero en Caracas.
Todo empezó en Galipán. Buen lugar para amasar ideas claras libres de humo y tráfico; un par de semanas después estábamos en El Buscón: pantalla blanca, videobeam a punto y todas las direcciones de nuestros blogs minimizadas esperando el click que diera inicio a la primera reunión de Literaria Blog. Un éxito. La supremacía femenina me hizo recordar una crónica que escribí hace algún tiempo titulada “Mujeres hasta en la sopa” y que si pinchas aquí, aparecerá por arte de la magia de Internet o de Blogger que no es lo mismo pero se parece.
Cuando se acercaba la hora de la convocatoria habíamos llegado las más fiebrúas, o las que estábamos más cerca del Paseo Las Mercedes, o las que teníamos carro; el caso es que el celular de Ricardo Ramírez –bendito seas entre tantas mujeres– no dejaba de sonar: “Estoy cerquita, a dos minutos si dejo el carro aquí, en plena calle; o a media hora si me resigno, sigo manejando y logro estacionarme...” No cundió el pánico. A la hora señalada entre los mini pasillos de El Buscón circulaban curiosos, bloguer@s, panas y demás fauna inquieta y lectora de este pedazo de ciudad indispensable para los que nos gusta leer y conversar.
Katina librera sonriente nos da la bienvenida. Está feliz, una idea que rondaba por su mente desde hace algún tiempo tomó cuerpo en su librería, esa que hemos hecho nuestra los que encontramos allí algo más que libros. Kira Kariakin experta cibernauta, experta viajera, experta bloguera nos ilustra con frases sencillas acerca del mundo de los Blogs, de las ideas fraguadas en silencio y soledad expuestas al mundo global. Ricardo, padre de esta criatura engendrada en varias madres lee su crónica doliente de Sabana Grande, su voz pausada, su impronta de profe es un bálsamo para nuestros oídos atentos. Afuera queda el tráfico de las 7:00pm que atrapa a varias de nuestras compañeras que no han logrado alcanzar la meta del Trasnocho Cultural. No importa, hay tiempo.
Lo que sigue no tiene el orden cadencioso, equilibrado establecido por Ricardo. El ritmo de crónica-poesía-relato-crónica-poesía-reflexión-poesía-crónica-poesía-relato-poesía… lo marcan las diferentes imágenes, la riqueza plural de tantas voces, de tantas sensaciones, de horas robadas al sueño y al cansancio acompañadas de soledades que pergeñan frases, versos y deseos.
Hay voces que solazan como la deRuth entonando sus poemas; relatos como el de Keylacuyo magro cuerpo no parece haber sido tocado por el embarazo. Su cálido relato de madre principiante merecordó tanto a lo que yo sentí hace ya 13 años, cuando Alejandra ocupaba -con sus escasos 3 kg- el 98% de mi tiempo, de mis fuerzas, de mi dedicación. Hoy, estoy más cerca de la hilarante queja de María Dolores sobre su cyberadolescente. Por eso no me canso de aconsejar a quien acune un bebé que lo consienta mucho. El tiempo que transcurre entre el puchero y la mueca eterna del púber es tan breve, que casi no te percatas cuando dejas de sentir el perfume dulce de tu recién nacido y empiezas a recoger gruñidos. Perdónenme la divagación...
Eleonora nos recuerda cuan difícil es borrar a alguien de nuestro disco duro aunque apretemos DELETE N veces…Cinzia seduce con su presencia solaz, sin aspavientos, con un aplomo ajeno a su ansiedad de lectora primeriza. Georgina no se anda por las ramas, lo suyo es erotismo sin velos traducido por su voz grave. El público está atento. El ritmo es como de olas que suben y bajan pero siempre envuelven. Hasta ahora ¿cuántas botellas de vino blanco hemos escanciado gracias a Carla? Un ritual dedicado a la vida, a los amores y desamores, un vaivén donde se alternan adagio, allegro, andante, andante con fuoco…El fuego lo pone la maracucha, como casi siempre, pero Natashacon pinta de niñita “bien” tiene además el don de la palabra oral. Se desenvuelve cual animadora leyendo sus cuitas de aquí y de allá. Aymara Lorenzo, suelta sus guantes de narradora de realidades para compartir los versos de algunos de los que escriben en La parada poética, blog coral pleno de versos. Adriana nos hace reír con sus crónicas salpicadas de ironías, esta vez no fue la excepción. Lo que resultó muy conmovedor fue la emotividad desbordada en una gata insomne; es sabido que estos mininos sólo saben recibir con indiferencia los afectos de sus dueños, pero la palabra escrita hizo el milagro, como tantas veces. Los ojos de Belkisbrillaron de entusiasmo con sus textos proyectados en la pantalla y Mario, cerró con esa voz asincrónica con su imagen; lo digo por su verbo que se me antoja serio envuelto en cuerpo tan joven. Quien suscribe apuró demasiado su crónica irónica y sus imágenes urbanas. Ya se detendrá en ellas quien así lo decida una vez encontradas en la Red.
A este punto sólo queda una pregunta suspendida en el espacio binario: ¿cuándo repetimos e invitamos a otros bloguer@s a compartir sus experiencias?
Me encanta publicar aquí una iniciativa que ya empezó a recoger sus frutos, o debería decir sus flores.La Fundación Kappa -una organización dedicada a sembrar consciencia sobre la importancia en la preservación de los bienes culturales- ha abierto una convocatoria para ofrecerle regalos a Caracas en su 442 aniversario. Así que aquí dejo ambos links (el de la Fundación Kappa y el del Concurso Caracas en un click) para motivarlos a enviar su regalo pronto. ¡¡Caracas, los necesita!!
Gracias al entusiasmo de Ricardo Ramírez, librero, escribidor, profesor de Letras en la UCV y bloguero recien estrenado, el próximo martes 16 a las 7:00pm habrá un encuentro de bloguers venezolanos cuyos blogs van de lo poesía a la crónica, de la narrativa a la reflexión, siempre con un toque creativo. Llevaremos vino y ganas de conversar. Para variar, la mayoría somos mujeres... Lugar: Librería El Buscón, Trasnocho Cultural del Paseo Las Mercedes. Hora: de 7:00pm a 10:00pm. Si la cosa continúa sólo lo sabrán los allí presentes. ¡Te esperamos!
Empiezo aclarando -a los que me regalan su lectura fuera de mis fronteras geográficas- que MACCSI eran las siglas con las que se conocía el más grande Museo de Arte Contemporáneo de Caracas; la S y la I correponden a las iniciales de la mujer que lo hizo posible: Sofía Imber. Destacada periodista e incansable promotora del Arte en Venezuela, en 1973 fundó el Museo que bajo su gestión ocupó el primer lugar en instituciones de esa naturaleza albergando una colección permanente de más de 4.000 obras la cual, lo convirtió durante varios años, en el mejor de Latinoamérica. Tristemente célebre es el gris episodio en el que nuestro eterno gobernante la destituyó de su cargo y desde entonces, sus visitadas instalaciones dejaron de serlo. Durante casi 10 años sus salas apenas nos han dejado ver una que otra exposición. Sí, estoy consciente de que las personas que dirigen las instituciones no son las instituciones pero esa máxima no rige en países que como el nuestro las ve desmoronarse delante de los ojos de quienes más las necesitan.
Recuerdo que la última vez que acudí al MACCSI fue hace 3 años, a ver las imágenes que hiciera en Caracas el fotógrafo de los desnudos de masas: Spencer Tunick. Demasiado tiempo de inactividad para una institución que nos llenó de innumerables y destacadísimas exposiciones.
Por fortuna para los caraqueños una exposición itinerante del archiconocido arquitecto brasileño Oscar Niemeyer revitaliza la vida del MACC (como se llama ahora; destituida su fundadora sus iniciales fueron eliminadas del nombre del museo) y muestra la obra de este creador universal nacido hace 102 años en Río de Janeiro. La que nos ocupa es una exposición itinerante organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil y su instalación en nuestro país quedó bajo la responsabilidad de la Fundación Museos Nacionales y la curaduría del arq. Domingo Álvarez.
Ciertamente salpicada de notas alusivas a las simpatías del genial Niemeyer por el régimen que impera en nuestro país, ésta es una muestraa la que todo arquitecto, todo estudiante, todo ciudadano ávido de conocer los alcances de la colosal obra de este carioca del mundo debe asomarse. Un montaje lleno de hermosas imágenes que en todo su esplendor hacen justicia a proyectos realizados durante más de 70 años. No muchas personas pueden mostrar tanto. Edificios gubernamentales, viviendas, estadios, museos, parques, plazas, iglesias y por supuesto, la ineludible Brasilia se encuentran desplegados para el disfrute de quienes la visiten.
Hay que darse tiempo para recorrerla en su totalidad, para perderse en las imágenes plenas del tratamiento plástico, lúdico que otorga Niemeyer a sus proyectos, donde el concreto se antoja plastilina en manos de un prestidigitador de formas y el blanco esplende vigoroso realzando las formas y animando los espacios. Mención especial merece una video-entrevista en la que el maestro dibuja mientras conversa, como si le fuera indispensable acompañar sus palabras con bocetos. Y en efecto lo es, no sólo para él sino para tantos arquitectos y artistas cuya acción de expresarse verbalmente precisa el movimiento de sus manos, lápiz en ristre, papel en blanco. Un deleite.
En algunos casos su trazos fueron imitados por otro artista que convirtiéndolos en fino alambre proyectan una doble sombra sobre los soportes de acrílico transparente que se posan sobre las paredes. Fotos, maquetas, planos, videos, textos, hasta una réplica a gran escala del vitral de la catedral de Brasilia.
Un mundo de recursos para que disfrutemos la extensa obra de un arquitecto incansable, de una vida volcada a hacer ciudad, a hacer arquitectura.
El mayor aporte nacional a esta exposición es el correspondiente al proyecto que realizó Niemeyer para nuestra ciudad en 1955, junto a un grupo de jóvenes estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la UCV –y que desafortunadamente, nunca fue construido- el Museo de Arte Moderno de Caracas. Allí se encuentran los pocos planos existentes gracias a la Fundación de la Memoria Urbana, empeñada en atesorar nuestra memoria. Un video con el arquitecto Fruto Vivas, el joven colaborador de entonces nos documenta acerca de esta propuesta.
De modo que acércate al MACC: en Metro, estación Bellas Artes, o en carro. Si tienes esta última opción, estaciónate en el antiguo Hilton, hoy Hotel Alba. Después de ver tan completa exposición y recorrer nuevamente las salas de nuestro museo, no dejes de pasearte por el lobby del Alba; sin duda es una experiencia que te llevará a La Habana, recodo del Caribe donde aprendimos cómo convertir un hotel de lujo en un patético elefante de concreto descuidado y esquivo a los turistas.
Fotografías: cortesía del arq. José Miguel Avilán Palacios