Caracas

Fotografía: ODOARDO RODRÍGUEZ

viernes, 16 de mayo de 2008

CELEBRANDO LA DIVERSIDAD DEL COLOR

Fotografías: Frank Balbi Hansen

A principios del Renacimiento los maestros florentinos dominaban el secreto matemático de la perspectiva y los flamencos el misterio alquímico de los pigmentos

Federico Andahasi, “El Secreto de los flamencos”


Decir Patricia Van Dalen es decir color. Color a los cuatro vientos. Color en círculos y mosaicos. Color en banderas que ondean flamantes sus naranjas estridentes sobre verdes intensos. Color vistiendo paredes, estallando en líneas, delineando sueños.

Hasta el 18 de mayo esa explosión de luz y de color está llenando las albas paredes de la Sala TAC del Trasnocho Cultural. Esta artista venezolana de dilatada trayectoria ha volcado su gran capacidad creativa en una exposición –bajo la curaduría de Miguel Miguel– para regalarle a quien se acerque por estos luminosos espacios, una visión contemporánea del manejo del color.

Tuvimos el placer de disfrutar de la exposición guiados por el entusiasmo de esta artista quien además se nos reveló en su faceta didáctica. Un público mayoritariamente estudiantil escuchaba con especial atención las sinceras aproximaciones que hacía Patricia de cada una de sus obras.

TULIPANES

En este trabajo plástico se expresan sin mezclarse 3 colores secundarios: gris, verde y violeta con dos colores primarios: amarillo y azul. La ausencia del rojo –acota la artista– es totalmente intencional. Considera que durante mucho tiempo hemos estado sobreexpuestos a ese color y es necesario valorizar otros. Concebida sobre la base de un programa de computación adicionando capas de puntos de colores, Patricia juega, quita y pone en su afán de darle figura hasta a lo que luce más abstracto y vaya sí lo logra. Círculos aparentemente dispersos sugieren araguaneyes o acacias en flor y entablan un diálogo armónico con los mosaicos que los enfrentan. Arte que nace de la búsqueda de la artista, que toma forma en la computadora y que se rinde al azar, al juego infinito de los laberintos de la memoria generando nuevas formas.

JARDÍNES DE LUXEMBURGO

Largas y placenteras horas contemplando esos coloridos jardines parisinos generaron en la mente de Patricia la necesidad de representarlos en este mural de 8.60 metros de largo; que en sus 739 círculos celebra la diversidad del color. Si a estas alturas alguien duda de las maravillas que surgen de la fusión de una mente creativa, una sólida formación plástica y un solvente desempeño de programas binarios, sólo tiene que dejarse llevar por esta obra de grandes dimensiones y hermosos contrastes donde la magia pone de manifiesto cómo brotan colores donde sólo había unas teclas. A este asombro de los círculos “reales” prolijamente elaborados en acrílico se unen los círculos “virtuales” que en amplia gama de grises recorta la luz cada vez que se encienden los reflectores de la Sala TAC.

PARCELAS

Inspirado en la serie CSY y en Google air, el célebre programa de Internet, recrea las manzanas de cualquier ciudad contemporánea vista desde el aire donde conviven tonalidades y texturas, llenos y vacíos. El blanco es el fondo ideal para realzar el colorido, y, el uso de retazos de obras anteriores rinde su pequeño tributo al reciclaje. Es así como pinceladas de acrílico azul o amarillo, salpican planos más grandes de colores puros. En esta obra, Patricia Van Dalen pinta recortando, pegando, reciclando, componiendo líneas y superponiendo formas. De súbito, un cuadro roto enmarca la sorpresa: uno de los múltiples bastidores que componen esta obra coral, desnuda sin pudor la pureza de sus líneas.

JARDÍN EN CLAVE DE TRES

La verde “grama” cubre las tres últimas paredes de la galería y allí se posan 4.082 banderitas rosadas, rojas y anaranjadas en estricto orden.

Expuesto por primera vez en el año 2003, este jardín que rinde homenaje al cinetismo –sin duda la expresión plástica que más nos ha representado en el exterior gracias a la impronta dejada por los maestros Soto y Cruz-Diez–Patricia Van Dalen lo recrea dentro de un espacio cerrado. Confinado por tres paredes a modo de cierre, la cuarta pared es un plano virtual que nos comunica con el resto de la galería. Es precisamente allí, en este espacio lúdico donde concluye el recorrido por la obra brillante, festiva, cálida de una artista que ha sabido plasmar en distintas técnicas toda la alegría y la fuerza de una expresión abstracta que está llena de figura y de fondo.

La pasión por el color se desborda en la mente y se expresa en las manos de esta artista maracucha a quien sus antepasados flamencos le revelaron el gran secreto de los pigmentos.

Publicado en el N° 2 de PublicARTE el 15 de mayo de 2008

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